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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] Es lo que nos tocó vivir.

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    Wharomaru
    Feca - Rango 6 - "Ermitaño vagabundo"
    Feca - Rango 6 -

    Mensajes : 372
    Fecha de inscripción : 12/08/2010
    Edad : 37
    Localización : Indeterminado

    Ficha
    Raza: Feca
    Primera habilidad: Sello de la Tríada de las Estrellas
    Segunda habilidad: Earth Bending

    [Solitario] Es lo que nos tocó vivir.

    Mensaje por Wharomaru el Mar 18 Ene 2011, 6:23 am

    Corría vivaz, contento ¡Lleno de vida! Por las extensas llanuras de Cania. Sonreía cual niño tras recibir un juguete nuevo, pues sus ojos estaban iluminados y su sonrisa se extendía de lado a lado.

    No parecía cansarse, solo corría. Paso tras paso, avanzaba hasta adentrar en un desfiladero perdido entre las Montañas de Cania, con nidos de cuerboks y kanugros cercanos. Le tomó aquel día completo llegar, pues yendo a pié desde la lejana Ciudad de Bonta cualquiera tardaría al menos dos días… pero él tardó uno solo.

    Finalmente se encontró con una casa de dos pisos. De piedra de color marrón claro, similar a la piel humana, con bordes de madera tanto en sus bordes como en la división de pisos. Un tejado del mismo material, un poco más oscuro la cubría y hacía sombra.
    También poseía un pequeño establo, con una ventana enmarcada llena de paja.

    Se acercó a éste para encontrarse con un Dragopavo Pelirrojo, comiendo su paja animosamente, sosteniendo su típica mirada bizca y perdida hacia la nada.

    -
    ¡¡Sparky!! – Gritó el Feca con alegría mientras daba un salto y se acercaba a acariciarle – Lamento la demora… han pasado cosas – Rió. Acto seguido tomó la perilla de la puerta del costado y entró velozmente para tomar aquel paquete que su Dragopavo había transportado. Ese paquete de apariencia pesada y contundente, lleno de estampillas y cuerdas.

    Lo tomó con una sola mano y, apoyándoselo en el hombro, salió con su misma velocidad gritándole -
    ¡Buen Provecho, que te lo has ganado! – seguido de una risa vivaz.

    Entró a la casa, cruzó la sala de estar y subió las adornadas escaleras con cuadros. Imágenes de una Ocra de cabello azul y ropajes típicos de su raza, una Aniripsa pelirroja de bikini anaranjado y alas celestes, un Xelor algo enano, con una túnica negra y adornada con una estrella Roja en el centro, un Osamodas rubio de ropa verde y de bordes dorados, y finalmente un Feca, de cabello marrón y coleta con la misma vestimenta que Wharo aunque más corta en cuando a mangas y extensión hacia las rodillas. Se veían felices, los cinco sonreían, unos cruzados de brazos y sosteniéndose de los hombros, otras sonrojados y tímidas, uno con aparente desinterés, pero siempre felices.

    “Cálmate, en menos de un minuto has llenado la casa entera de esa cosa…” se quejó el demonio.

    -
    ¡Anda! Que no lo he notado, aún no aprendo a ver felicidad – Rió de nuevo.

    Así abrió la puerta de una habitación, allí en el pasillo adornado de jarrones y más fotos. Esta vez, destacaba una que le mostraba junto a dos niños, su Dragopavo y un extraño bulto negro. Un Sacrógrito y un Osamodas, ambos de apariencia menor a los 15 años.

    Apoyó descuidadamente la caja en su cama y se dedicó a mirarla. Le miró varios minutos, no interactuó con nada más. Ni con su lata de plumas y tintas, ni con su Caballete ni pinceles, ni con su armario, ni con su mesa ¡Con nada! Solo le miraba, pero ahora reflejaba nostalgia su mirada, ese sucio y soso paquete apoyado sin ninguna gracia sobre su cama pareció conmoverle.

    Finalmente se movió y le desató con cuidado, dejando las cuerdas sobre su mesa y abriéndolo con lentitud. Solo había espumilla en su interior, aquel material usado para proteger el interior de las cajas con algún contenido importante o frágil. Así, Revolvió su contenido, sin dejar caer ni una sola espumilla y sacó al fin lo que esperaba.

    Una simple carta. Provenía de Amakna, del Puerto de Madrestram para ser exactos. Tenía un manchón de grasa en una punta que no permitió ver el nombre del remitente, aunque él ya sabía de quién se trataba.

    Se sentó en la cama, y encendió una vela que sacó del cajón de la mesa, pues ya anochecía una vez más. Se apoyó en la pared y se quitó sus botas, para luego cruzar las piernas y leer.


    “Querido Wharo:
    Je, es gracioso usar ese típico cliché de cartas en esta que te envío, pero no sabía como empezar, jeje…

    Ya son nueve años desde nuestra última comunicación, y han pasado muchas cosas desde entonces, algunas, más difíciles de afrontar que otras, pero siempre que pensamos en ti recobramos la fuerza que nos dejaste el día de tu partida.

    No lo podrás creer ¡Pero he fundado mi propio restaurante! Bueno… Agumi dice que no es un restaurante, es solo una panadería cerca de la costa… Me alegra saber que los problemas de dinero nos ayudaron a cumplir parte de mi sueño, auque aún no asista mucha gente se que un día será reconocido, aunque ya pasó un año desde que lo abrí, jeje.

    Agumi partió a los cinco años para buscarte... espero no lo logre por más duro que suene… Lo siento, no quiero que les pase nada a ninguno de los d… [Se notaba
    Como ua gota había caído en la carta e impedía la lectura de la palabra]

    Lo siento… he mojado un poco el papel… tonta de mi, se que ahora mismo rompemos las reglas, pero es lo único que nos queda. Aún me arrepiento de no haberte parado hace años cuando pude, sé que podía… pero ninguno de los dos supo qué hacia en ese entonces y ahora mismo, siento que la razón de tu exilio es mi culpa…

    Es lo que nos tocó vivir…

    Espero estés bien, solías meterte en muchos problemas y decías que era una maldición familiar, jeje… un días ¿Crees que podamos encontrar? Aunque sea un momento, solo bastaría que estuviéramos los cinco juntos una vez por unos minutos…

    En cuanto a mi, no te preocupes, estoy bien. Aún sigo mejorando y voy de vez en cuando a salidas con el abuelo Viteh y Osamu, son muy amables, aunque Osamu me recuerda a ti cuando eras más pequeño, jeje. Sigo sin comprender como el abuelo emte sus Kamas en… ese lugar de su pavo, al cual le ha puesto un nombre muy original, Kamas.

    Bueno, el papel se me está por acabar, nunca escribí tanto desde que estaba en mi casa. Así que me despido ya, es muy tarde además, ya sabes que a las niñas no se nos permite dormirnos tarde ¿Cierto? Jeje.
    Espero que esta carta llegue a tus manos, y de ser así, me alegra poder haber vuelto a tener contacto contigo, te queremos.

    PD: Lamento el manchón de grasa en la punta… La niña que vive conmigo ha querido ver qué hacía y ha derramado algo del aceite que había en la mesa. Estoy en la panadería ahora ¡También vendemos burritos! “


    Una lágrima más manchó la carta, mientras la vela se apagaba por el soplar del viento que entraba y hacía bailar a las cortinas, bajo la tenue luz de las estrellas.

    El Feca no parecía moverse, pero su rostro reflejaba Paz. Aún sosteniendo la carta, éste se había dormido.


    _________________
    Feca - Rango 6 - Ficha
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    "¿Cobardía? Yo lo llamo determinación de no matar."


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