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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] La partida del hada y el encapuchado

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    Yuriko
    Aniripsa - Rango 3 - Curador
    Aniripsa - Rango 3 - Curador

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    Fecha de inscripción : 08/12/2010
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    Localización : Astrub

    Ficha
    Raza: Aniripsa
    Primera habilidad: Sincronización
    Segunda habilidad: Canto

    [Solitario] La partida del hada y el encapuchado

    Mensaje por Yuriko el Jue 13 Feb 2014, 2:20 am

    El viento marino soplaba apacible los árboles del enternecedor Madrestram. Sus aventureros divagaban en el Zaap como era frecuente, mientras muchos otros se embarcaban hacia la isla de los Wabbits. Una típica tarde para una típica y pacífica comunidad de marineros, pescadores y comerciantes. Una paz indestructible.
     
     - ¡¿QUÉ?! – Resonó por casi todo el puerto, despertando las aves que dormían cerca, haciendo a los cangrejos dar un salto y a los peces irse a nadar profundo, obligándolas a volar para huir despavoridas de aquel monstruo que destruyó su pacífico día.
     
    - Si, si, así es – Respondió una persona encapuchada, reposando sobre el banco de una mesa de la panadería, mientras le daba un sorbo delicado al café que sostenía.
     
    - ¡¿C-Cuándo?! – Alzó la voz la joven dependienta de cabello anaranjado luciendo su delantal, alterada.
     
    - Hmmm, fue la semana pasada si no mal recuerdo  - Meditó dejando el cafecito en la mesa y llevándose la mano al mentón - ¿O fue la otra…?
     
    - ¡¡¿QUÉ?!! – Volvió a exclamar ella golpeando la mesa con las palmas de sus manos, volcando el café del sujeto sobre la madera.
     
    - Mi café… - Se lamentó él.
     
    La aniripsa, asustada, se volteó y se llevó las manos a la cara -
    ¿Qué haré ahora…? ¿Qué pasa si mañana llega su madre…? ¿Qué haré? ¿Qué me hará? ¿Qué NOS hará…? – Se preguntó totalmente nerviosa mientras el extraño la miraba confundido.
     
    - Ahm… quizá… - intentó consolarla en vano, pues ella se volteó clavándole la mirada.
     
    - Tú vienes conmigo a buscarla – Anunció, dirigiéndose con prisa a buscar su capa y su bolso.
     
    - Pero… - Intentó zafar el encapuchado.
     
    - He dicho, no querrás que informe a tu maestro… ¿No? – Habló la pequeña haciendo alarde de su inteligencia.
     
    “En qué momento ella… ¿Se convirtió en un monstruo…?” pensó su ahora acompañante, resignado.
     
    Un cartel que dejaba leer “cerrado” rebotó en la puerta del edificio que mantenía el hada tras cerrarla con cierta brusquedad. Se acomodó la capa y miró hacia los lados, ubicando de un lado el puerto y del otro el camino hacia Astrub desde Amakna. Yuri nunca dejó a Miyu salir, y cuando debió dejarla en el templo temía que algo como esto ocurriera.
     
    Suspiró con desdén, mirando de reojo al encapuchado, de mirada inocente.

     
    - No nos conocemos hace mucho… solo nos has dicho que te llamemos Osu y que venias de parte de "Z" – Habló para llegar a un acuerdo – Como vendrás necesito que sueltes todo lo que sabes, sin rodeos, por favor – Dijo iniciando la marcha hacia Astrub.
     
    - Supongo que tiene sentido – Respondió aquel – Llámame Osamu, discípulo del gran Ermitaño de Cania – Guiñó un ojo mientras con una mano movía su capucha, revelándole a ella el interior de la misma.
     
    Ella se quedó viéndolo un momento –
    Comprendo… - Devolvió la vista al frente, sonriendo – Entonces en marcha, Osamu ¡Tenemos que buscar a esa revoltosa!
     
    - ¡Así se hará, ma’am! – Sonrió él levantando su pulgar.
     
    Así la pequeña hada salió nuevamente de su segura y tranquila panadería para encontrar a su sobrina, aquella niña ruidosa e hiperactiva. La hija de quien fue el hombre más peligroso del mundo una vez, y su mejor amigo.

      Fecha y hora actual: Sáb 25 Feb 2017, 1:33 am