Conectarse

Recuperar mi contraseña

Facebook

Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

Mejores posteadores


    [Solitario] Lo que sucedió

    Comparte
    avatar
    Ferenir
    Osamodas - Rango 3 - Entrenador
    Osamodas - Rango 3 - Entrenador

    Mensajes : 114
    Fecha de inscripción : 20/05/2011
    Edad : 20
    Localización : Bosque de Litneg

    Ficha
    Raza: Osamodas
    Primera habilidad: Phoenix Soul
    Segunda habilidad: Flame Shadow

    [Solitario] Lo que sucedió

    Mensaje por Ferenir el Vie 19 Jul 2013, 3:32 pm

    -Te has comportado como la peor de las Srams-.
     
    -¿Qué son esas palabras que escupes, Fenrir? Te ofrecí un trato y tú lo aceptaste dispuesto a asumir las consecuencias-.
     
    -Mis consecuencias. Tú sabías que Blue podría verse afectada y no me advertiste adecuadamente-.
     
    Un joven llevaba un buen rato discutiendo con lo que parecía ser su sombra  mientras atravesaba la llanura de los Escarahojas. Se encontraba solo, más que nada por esa especie de delirio que llevaba pintada en la cara alentaba a la gente a alejarse de semejante sujeto.  Tras un paseo y una pelea verbal de varias horas, el tipo se sentó a la sombra de un árbol apartado de los caminos.
     
    -Que ella haya desaparecido de tu lado no significa que sea culpa mía. Es cosa suya por no ser prec...-la voz que aparentemente provenía de la sombra del mendigo se vio interrumpida cuando este lanzó un gruñido de rabia, dando a entender que ya no iba a poder aguantar más con esa absurda pelea infantil.
     
    El joven se quitó la capucha que escondía su rostro. Los dos pequeños cuernos que asomaban en su cabeza delataban a qué dios creía el mendigo. Se le notaba desaliñado, especialmente en el aspecto que su barba y cabello de un color gris ceniza mostraba. Tenía los párpados cerrados, sin dejar mostrar sus ojos.
     
    Estaba dejando descansar el peso de su cuerpo en el discreto árbol. Sus facciones faciales se fueron relajando conforme los minutos pasaban, hasta encontrarse en un estado de calma.
     
    Entonces abrió los párpados, mostrando unos ojos negros como el azabache, y movió los labios con un sosiego hasta hace un rato inexistente.
     
    -No servirá de nada que continuemos peleando. Deja que asimile todo lo que ha pasado y luego decidiré qué hacer contigo-.
     
    No hubo respuesta por parte de la sombra, por lo que el Osamodas decidió adoptar la posición más cómoda posible y a dejarse sumergir por sus recuerdos desperdigados en su mente, uniéndolos como un puzle.
     
    ------------------------------
     
    ¿Cuanto tiempo había pasado desde que ella desapareció? ¿Dos, tres días?
     
    Todo esto empezó el día de la famosa fiesta que nuestro rey Amakneano celebró después de nombrar a mis compañeros y a mi como caballeros.
     
    Después de los eventos acontecidos en el fragor de las batallas acontecidas, algo parecía haber despertado en mi interior. Al principio creía que era una especie de doble personalidad que mi mente cada vez menos cuerda creó, pero después de derrotar a Servant...

    Esa cosa me llamó bajo el nombre de Fenrir.
     
    Blue, por entonces mi fiel acompañante y amiga, usó sus habilidades como espíritu puro para acceder a aquello que me llamaba y para ralentizarlo. Precisamente por eso me aconsejó que fuéramos al templo Osamodas, lugar que acoge a todos aquellos que rezan a mi dios.  Por eso, y después de "disfrutar" un poco de la fiesta, me dirigí al templo.
     
    ¿Me recibieron de buen grado? ¿Se rehusaron a ofrecerme apoyo? ¿Me llamaron "amigo" o "desconocido"? No lo recuerdo. Eran cosas nimias y cada vez me costaba más contener a aquello que intentaba comunicarse a la fuerza conmigo. Por eso no recuerdo cómo conseguí una habitación debajo del templo teóricamente protegida.
     
    Entonces, abrí mi mente a aquella supuesta doble personalidad. De pronto me encontré en un espacio negro infinito, sin techo ni suelo. Allí yacía yo, flotando.
     
    Algo se materializó enfrente mío. Se podría considerar un clon mío de no ser por aquellos ojos carentes de iris, completamente blancos, y su pelo, piel y ropas absolutamente negras, como si fuera la oscuridad en mi interior. De hecho, creo que ese espacio infinito era mi interior. Nimiedades.
     
    Fue una conversación muy extraña. De hecho, se podría considerar que eso fue una negociación. Siempre tratándome de "Fenrir", desvió, ignoró y evitó todas mis preguntas menos una. Posiblemente por eso solo recuerdo ese fragmento de la conversación.
     
    -¿Por qué me has llamado? -le pregunté- Sé de tu supuesta existencia desde hace relativamente poco, y esta es la primera vez que me reclamas en un momento de paz.
     
    Esa cosa rió. Fue una risa escalofriante, pero no peligrosa. Era la misma risa de alguien que ha perdido completamente el norte.
     
    -¿Yo te he llamado? Minuncias. Yo estoy aquí y tú estás allí porque tú lo has pedido -aquella primera respuesta me confundió- Estoy aquí porque inconsciente me has pedido a gritos poder-.
     
    Enmudecí. Acabo de recordar que, en ese momento, me vino a la mente la impotencia  que tuve durante las dos colosales peleas que hubo en Brakmar y en Bonta.
     
    -Sé que quieres vengarte de aquellos que mataron a tu familia. Vivo en tu interior. Por eso, te voy a hacer una oferta única en esta ocasión: Te contaré cosas que tú no sabes sobre el incidente de aquel día y, lo más importante, te daré un poder que creo que tú puedes dominar. Porque no soy quien tú crees-.
     
    Aquello sin duda debió de reclamar mi completa atención e interés. No recuerdo lo siguiente, pero ahora lo único que recuerdo es que los asesinos que he matado no pertenecen a Rushu, sino a una especie de secta que intentan destronar al demonio como la fuerza maligna más importante del mundo de los Doce y hundir aquellas fuerzas que perduran desde tanto tiempo. Y una de esas fuerzas era mi familia.
     
    Después de aceptar el supuesto trato, me encaminé con mi amiga Blue a algún lugar más allá del sur de Amakna, un lugar que inconscientemente sabía cómo llegar.
     
    Llegué a aquel lugar, sí. Me encontré con la Kwakhoja que ahora mismo está en su vaina, a mi lado. Una Kwakhoja de llamas diferente, modificada, extraña. Una Kwakhoja posada clavada en un pedestal, cubierto de zarzas y diversas plantas invasoras. La saqué y desperté su letargo. Lo siguiente que vino fue una sensación de estar quemándome por dentro, como si mi sangre pasara a ser lava, y como punto final la perdia de la consciencia.
     
    Cuando me desperté, tenía la espada en mis manos, y me notaba diferente. No solo físicamente, dando la impresión de que hubiera envejecido de pronto 2 años, mi magia pareció mutar en algo mucho más arcaico.
     
    Y lo peor, ella no estaba. Blue había desaparecido.
     
    Fui a buscarla en mi cabaña en el bosque oscuro. No era habitual que desapareciera, pero ya me había pasado un par de veces en el pasado y siempre la acababa encontrando en mi improvisado hogar cuando regresaba. Pero no estaba. Fue entonces cuando aquello que me ofreció el trato me habló. Pero el origen de esas palabras provenían de mi sombra en vez de mi mente.
     
    Esa cosa me contó lo que era ahora ese día: mi poder ahora es el fénix, que utilizó mi magia de transformación como combustible, y la cosa que ofreció el trato ahora vive en mi propia sombra, llena de vida.
     
    Soy más fuerte ahora, sí, ¿pero a cambio de qué?
     
    ------------------------------
     
    Se levantó. Había narrado para sí mismo lo ocurrido y parecía tener una conclusión para todo eso.
     
    No le apetecía hablar, y la atmósfera no parecía tampoco estar muy dispuesta a ello, por lo que fue breve.
     
    -Voy a buscar a Blue. Es mi prioridad. Tú me ayudarás a encontrarla y luego mataremos a esa supuesta secta.-
     
    -... Estoy de acuerdo con tu oferta, Fenrir.-
     
    -No es una oferta. Es una orden.-

      Fecha y hora actual: Vie 28 Abr 2017, 1:22 am