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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] El asalto que marcó el inicio

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    Miyumi
    Feca - Rango 1 -Pastor
    Feca - Rango 1 -Pastor

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    Fecha de inscripción : 10/07/2012
    Edad : 18

    Ficha
    Raza: Feca
    Primera habilidad: Fire Bending - Novata
    Segunda habilidad: Herencia de las Estrellas

    [Solitario] El asalto que marcó el inicio

    Mensaje por Miyumi el Vie 14 Jun 2013, 12:33 pm

    Era una pacífica tarde en Amakna, y los tofus y las flores pululaban los campos de los Ingals alegremente, en las cercanías del Templo Feca, donde su molino de viento giraba tenuemente por la brisa.

    Pero esta siempre era interrumpida.


    ¡Natural! – Exclamó la voz de una niña dentro del templo.

    Allí, caía al suelo, desarmado y humeante con las manos en alto, un joven Feca que miraba aterrado a quien se hallaba frente a él.

    Se limpiaba las uñas, con la mirada sumamente confiada, una Feca de unos 13 años, vistiendo las ropas usuales de su clase, sosteniendo una impecable Krystobola. Giró su bastón para guardarlo en el cinto de su bolso y se dio la vuelta para regresar con su grupo de estudio.

    Eran las prácticas diarias de entrenamiento que se llevaban a cabo en el Templo, para aquellos Fecas deseosos de salir al mundo.


    - ¡Fua, eso fue rápido!

    - Jaja, Eshneider fue apaleado…

    - ¡Anda, déjalo intentarlo al menos! ¡Jaja!

    Reían los demás estudiantes al ver la aplastante victoria de la chica.

    - Miyumi… te las ingenias para faltar a clases y aun así sacar la nota máxima siempre… Que pasen los siguientes… - Habló su profesor.

    - ¡Jeh! No es que sea difícil, profe – Sonrió divertida para luego abandonar la sala.

    - ¡Espera, las clases aún…! – Intentó detenerla, en vano – No sé ni para qué lo intento…



    - Tsk… Hoy es lunes… Yuri no debería estar tardando tanto, eh ¿Aka? – Bufó caminando por los pasillos con las manos detrás de la cabeza.

    - ¡Chajá! – Respondió Akato saliendo de su bolso para ubicarse en su hombro.

    - Que leeeenta… este lugar dejó de ser divertido cuando todos los estudiantes dejaron de ser rivales – Protestó con desinterés, llegando por las escaleras a un balcón que dejaba ver las enormes extensiones de campos de cereales de los Ingals ante ella, y más a lo lejos, el bosque y las montañas, todo cubierto por un reluciente cielo. – Estar atrapada aquí hace que esto me de asco… - Bromeó con su mascota al contemplar el paisaje.

    - Alguien se ha saltado las clases otra vez, puedo ver – Se oyó una voz tras de ella, profunda y serena.

    - Oh… que mal… - Musitó al girarse algo nerviosa – P-Profesor Locuaz… ¡¿Q-Qué tal?! – Rió fingiendo tranquilidad dándole palmaditas a la larga barba del anciano.

    - Oh, yo muy bien – Rió levemente siguiéndole el juego – He venido a encargarle a la irresponsable mocosilla sus deberes extracurriculares como penitencia por sus faltas – La miró sonriendo felizmente.

    - O-Oh… ya veo… yo no la he visto… je… jeje… - Esquivó la mirada.

    El anciano entonces sacó de sus mangas dos enormes rejuntes de trigo – Alimente a los Jalatós, Señorita – Sonrió por última vez, para luego irse.

    Todo lo que pudo hacer Miyu entonces fue mirar a Akato y suspirar…

    - - -

    Así pues, el atardecer comenzaba a bañar en tonalidades anaranjadas los campos, y con ellos estaba incluido el Templo Feca.

    La pequeña acomodaba los últimos fajos de trigos, mientras la rodeaban algunos Jalatós y Tofus, curioso.


    - Y-Ya está… terminé… uff… uff… - Jadeó dejando caer su cuerpo en la paja – Que molestia… ¿Cómo esto me ayudará a aprender a defenderme de los… - Se vio interrumpida por un fuerte estallido que venía del otro lado del templo - … monstruos?

    Pronto hubo varios gritos, tanto de horror como de sufrimiento. El ambiente se empañaba con un intenso olor a sangre y ceniza. “¿Qué pasa…?” Era lo único que podía preguntarse, cuando de un impulso indetenible comenzó la carrera hacia el lugar de los hechos.

    Más estallidos y trozos de madera, y gente, volaron al poco tiempo del primero. La gente corría en sentido contrario de Miyumi, desesperada, intentaban salvar sus vidas.
    “¡¿Qué pasa…?!” pensó con más fuerza y enfado la chica, siendo empujada de vez en vez por las personas.

    Se veían varios Fecas enfrentar la desconocida desgracia, algunos caían ante las explosiones y las vigas del techo que se desmoronaban, no eran más que cadetes después de todo. Los más experimentados se hallaban al frente, hacia donde se dirigía ella. El Fuego y el caos hacían juego con el atardecer de aquel día.

    Así, dio la vuelta a la última esquina, aquella que la llevaría al salón principal del Templo, donde varios veces había comido con sus compañeros, ahora, en ruinas, quemándose y llena de humo.
    Sin embargo, se divisaba claramente, el Profesor Locuaz, su profesor de aquel día, y varios Fecas más, ante tres enormes figuras de ojos púrpura, oscultas en el humo.


    - ¡¿Quiénes son ustedes?! – Preguntó el profesor de Miyumi.

    Locuaz puso su brazo frente a él –
    No, eso no importa – Señaló mirando con una mirada oscura a los invasores – Los interrogatorios van al final, tras la victoria – Clavó la mirada en la robusta figura de enfrente.

    Un Poderoso rugido, seguido de un estruendo que hizo temblar toda la sala fue lo que prosiguió.  El polvo levantado cegó a los presentes, sentenciando su final, a excepción de los dos profesores que, uniendo sus escudos, alcanzaron a frenar la hoja de quien se había revelado como un enorme bwork púrpura, presionándolos cada vez más.


    - ¡P-Profesor…! ¡Esto…! – Intentó hablar aquel que había sobrevivido junto a Locuaz.

    La chica, de rodillas por el temblor, observó la escena perpleja, ignorante de lo que había ocurrido con los demás. No podía moverse. Ella quería hacer algo, pero su cuerpo no le respondía.

    Locuaz la vio, al tiempo en que de la bruma emergían los otros dos Bworks, uno dispuesto a partirlos a la mitad por su flanco desprotegido, y el otro amagando un corte fatal para la Feca, entumecida.


    - ¡¡Huye, Zhamal!! – Exclamó haciendo un símbolo con su mano libre.

    Su compañero supo entonces lo que ocurriría.

    Un fuego abrasador inundó la sala a una velocidad espeluznante. El estallido retumbó por todo el edificio y deterioró del todo las vigas que sujetaban el techo, causando que se desmoronara sobre ellos.

    El grito de Locuaz la sacó del shock, permitiéndole, de un giro, salir de la zona de peligro a duras penas, siendo empujada luego por la onda expansiva del derrumbe y la explosión.

    Fue despedida hasta golpearse con la barandilla, de la cual se sujetó como pudo, para permanecer consiente. Su viste se había nublado.
    “¿Qué pasa…?” pensó una vez más, con debilidad.

    Cuando se recuperó, aunque levemente, del golpe, gran parte del humo ya se había ido, y ante ella se hallaba el cuerpo de un enorme bwork púrpura, aplastado de cintura para abajo por el derrumbe. Ya no tenía vida.

    Lo miró aterrorizada, retrocediendo a un lado, sin soltar la barandilla, como si esta fuese un cordón que la mantenía fuera del peligro.

    Giró la vista a varios puntos, hallando humo y escombros. Pronto su mente se vio completamente confundida y sobrecargada.

    Tras unos segundos, donde intentó contener la histeria, solo pudo soltar un quejido de molestia y temor, para luego saltar la valla y huir.

    Ya había anochecido para aquel entonces, y sin embargo el Templo Feca mantenía su tonalidad anaranjada.

    Esta vez proporcionada por el fuego que lo consumía.


    Spoiler:
    Miyumi continúa en:¡Iré por tí!

      Fecha y hora actual: Vie 23 Jun 2017, 4:02 pm