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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] Tadaima

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    Yuriko
    Aniripsa - Rango 3 - Curador
    Aniripsa - Rango 3 - Curador

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    Fecha de inscripción : 08/12/2010
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    Localización : Astrub

    Ficha
    Raza: Aniripsa
    Primera habilidad: Sincronización
    Segunda habilidad: Canto

    [Solitario] Tadaima

    Mensaje por Yuriko el Dom 14 Abr 2013, 2:33 pm

    Al terminar la fiesta los pies le dolían de un modo que ningún monstruo sería capaz de igualar, ni siquiera Servant. Durante el festejo las familias importantes que la reconocían se acercaban a saludarla mientras toleraba sus extremidades, y de todas, solo su amiga Allisteria supo darse cuenta. Hacía mucho que no la veía por lo que pudo charlar un rato con ella antes de debiera irse, y eso le había dado calma. Se despidió de sus amigos en la fiesta y se marchó, agradeciéndoles antes por haberla cuidado todo ese tiempo.

    Así que ahora solo estaba allí, en medio de la noche, con un carrito para niños cargando el enorme saco de dinero que le habían dado, caminando por la entrada al Puerto de Madrestram, en dónde tenía su Panadería.

    Entonces fue que un recuerdo llegó a su mente…
    “– Tu familia estaría muy orgullosa, pequeña –“ se repitió sin decir nada.

    Ella recordó ver a sus padres en la fiesta, e incluso saludar a varios de sus compañeros, pero no se le acercaron siquiera a mirarla…
    “Es normal” pensó cerrando un momento los ojos, cabizbaja.

    El dolor en sus pies se hacía cada vez más inaguantable, por lo que se acercó a una orilla de la acera y se quitó los tacones, soltando así un enorme suspiro de alivio.


    - Oye, muñeca ¡Veo que tienes platita ahí! – Oyó hablar a un extraño que se le había acercado, y no le pareció ser muy inteligente, así que no lo miró mientras descansaba - ¡Oye, te estoy hablando! – Sacó una daga muy pequeña – ¡Ahora me sigues con tu bolsita y todo bien! ¡¿Oyó?! – Exclamó intentando imponerse.

    Ella suspiró un poco y tomo su carrito y siguió caminando descalza.


    - ¡He-hey! – La llamó él, pero antes de poder moverse, tres perlas salieron de detrás del hada y se dispararon fuertemente a esta persona. Una golpeó su cara, otra la boca de su estómago y la última sus piernas, haciendo que se caiga adolorido. Como si tres puñetazos lo hubieran embestido ferozmente, quedó inconsciente en el suelo sin saber qué le pegó.

    No le prestó más atención cuando sus perlas regresaron a guardarse en su bolso.
    Así, tras unos minutos más, llegó a su panadería.

    Al entrar estaba todo oscuro, pues nadie la atendía más que ella. Los bancos y el mostrador tenían bastante polvo, sin mencionar los panes que y se habían pasado de fecha en su ausencia. Tuvo que tirarlos, pero no limpió, estaba agotada. Solo encendió una vela para guardar la enorme bolsa en su caja fuerte, y cuando estuvo hecho, se marchó al interior del edificio.

    No se fijó su la persona con quién vivía estaba allí o no, no le quedaban ganas. Solo entró a su cuarto, colgó su traje y tiró la ropa sucia al cesto para luego ponerse su camisón y tirarse en la cama, abrazando la almohada. Esa había sido una aventura muy larga.

      Fecha y hora actual: Jue 19 Ene 2017, 9:57 am