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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] La Última Petición

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    Oathkeeper
    Yopuka - Rango 3 - Guerrero
    Yopuka - Rango 3 - Guerrero

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    Fecha de inscripción : 07/12/2010
    Edad : 27
    Localización : Astrub

    Ficha
    Raza: Yopuka
    Primera habilidad: Espadachín de Yopuka
    Segunda habilidad: No Shinrei Gurē

    [Solitario] La Última Petición

    Mensaje por Oathkeeper el Mar 09 Abr 2013, 6:20 pm

    Spoiler:
    Off-Rol: Oathkeeper viene de [Solitario] Revelación de las Almas

    El día fue recibido con una vigorizante onda de calor y un despejado cielo azul. Los tofus rondaban felizmente por los campos, y los píos cantaban al brío que sus finas cuerdas vocales les podían permitir. El verano había llegado al Mundo de los Doce.

    En una habitación de la posada de Amakna, estaba durmiendo serenamente el yopuka de pelos blancos. Se había quitado su túnica negra de bordeados blancos, la cual había guindado en el perchero que estaba al lado de la puerta; por lo que estaba vistiendo una camisa negra cuyas mangas llegaban a sus codos. Su cabeza estaba apuntando al techo, y su cara reflejaba una calma y reflexión profunda inmutable. Era como si ni siquiera se hubiera movido de su posición inicial.

    La habitación de la posada era muy cómoda, digna de la reputación de la Taberna de Amakna. El suelo era de tablas de madera con muy pocas imperfecciones; y las paredes eran de baldosas de piedras claras y blancas. Había una mesa redonda en el centro de la habitación, sobre la cual había una vasija de la que salían flores, con dos sillas a su lado. Había una ventana ancha en la cual se podía ver la calle del pueblo, abundada de locales de mercancia y demás edificios.

    Al pie de la cabecera de la cama, estaba apoyada gentilmente cerca de la cabeza de Oath la ornamentada espada Infinite Soul. En esos momentos la gema incrustada en su centro emitía un aura muy tenue y difícil de detallar.

    Habían pasado como unas 9 horas después de aquella experiencia con las almas en el bosque... Regresó tras una larga caminata a la Taberna de Amakna en donde había dejado a su dragopavo rentado. Su cuerpo se sentía ligero, liberado y calmado; y no podía olvidar la compañía de ciertos espíritus durante el viaje.

    Un particular chillido de un pío amarillo cerca de su ventana despertó al yopuka.

    Sus párpados se levantaron lentamente, haciendo visible el techo de tablas de madera. Una vez pasaron unos segundos, se repuso y se sentó en el borde de la cama, dirigiendo su mirada al sol que se asomaba por la ventana.

    Oathkeeper: Hm... El verano llegó... Espero que sea una buena señal - dijo con la mirada pérdida en el azul y despejado cielo que se podía contemplar. Tomó su espada, que se encontraba apoyada a sus pies en la cabecera de la cama, y la puso en su regazo. Se puso a examinar la guarda de la espada, como si buscara la mas mínima partícula de polvo.

    "Me pregunto... que me depara ahora mi destino..."

    El espadachín se fue al perchero que estaba al lado de la puerta y se puso su túnica. Tras asearse rápidamente y recoger unas cosas que estaban en la mesa redonda del centro; apoyó su espada en su respaldar y salió de la habitación, cerrando en su ida.

    Bajó a la planta principal de la taberna, y vio a los aventureros matutinos conversar y socializar sobre jarras de cervezas y algunas tazas de té. El piso era ahora de baldosas de piedra blanca, similar a las de la pared; solo que las del piso tenían fragmentos de rocas de otros colores para variar. Caminó entre las mesas y salió de la taberna, recibiendo los rayos solares del verano de frente. De ahí, comenzó a recorrer las calles.

    Eran habitadas por pueblerinos Amakneanos con cálidas sonrisas en sus rostros. Inspeccionaban entre los mercaderes del pueblo y conversaban entre ellos, todos vistiendo ropas ligeras.

    En el momento en el que el Yopuka tomó un desvío por un callejón entre dos edificios, se dio una aparición.

    El fantasma de una chica, joven y atractiva, de veinte años. Antaño tuvo el cabello dorado, largo y recogido en una coleta de caballo. Llevaba una capa roja, algo maltrecha y rasgada en los bajos, que ondeaba levemente. Vestía atuendos sencillos, una armadura plateada sencilla propia de Bonta que no ocultaba su generoso busto y unos pantalones que antaño habían sido negros.

    La chica sonrió ladeando la cabeza.


    El tintineo de un cascabel agudizó el área.


    El cascabel estaba unido a una diminuta cadena, que colgaba del lóbulo de la chica a modo de extraño y musical pendiente.

    ???: Buenos días, señor Médium. ¿Hace una agradable mañana, no cree?

    El espadachín alzó la mirada, que llevaba en la mayoría de su paseo apuntando al suelo, y visualizó a la chica espíritu.

    Oathkeeper: Hm... Asi que aquel sonido no fue mi imaginación... - pensó a si mismo el yopuka al visualizar el cascabel que servía de pendiente. Unos segundos después alzó la mirada al cielo y habló - ... Los dioses han traído la nueva temporada de luz a nuestro manchado mundo de guerra y muerte... - apartó la mirada del cielo, que ahora expresaba cierto tono de melancolía reflexiva; y vió a la chica - ... Mi nombre es Oathkeeper. ¿Se te ofrece algo? - continuó con un tono sereno, pero bajo y algo invisible.

    El tintineo de un cascabel.

    La chica sonrió y alzó la vista a su vez.


    ???: ¡Sí! Eso parece - flotaba en el aire, enérgicamente, como si tuviese experiencia en ello o hubiese visto muchas veces a alguien levitar cuando estaba con vida - Mi nombre es Rinoha Sissendet, encantada.

    La chica rió levemente, tendiéndole la mano.

    Rinoha: Lamento presentarme así, sabiendo que sois un hombre ocupado, pero... Me temo que necesito hacer algo que no puedo conseguir por mí misma [ ]- se mordió el labio a modo de disculpa.[/b]

    "Rinoha... Sissendet?"

    La chica espíritu le tendió la mano, la cual Oath tardó unos segundos en finalmente devolverla con la misma acción.

    Oathkeeper: Sissendet... - se murmuró a si mismo, al momento en el que el recuerdo había llegado a su mente, cual ola apaciguada en la costa - El... Capitán Dirien Demoncry Sissendet... A juzgar por la edad ha de ser su novia, o esposa quizás - pensó, después de lo cual alzó la mirada para escuchar lo que decía la espíritu - ...Descuide, está bien - dijo al oír la disculpa de la chica, volteando hacia un lado - ...Qué sucede? - continuó mirando de vuelta a Rinoha. Hablaba de una forma suspensiva y pausada, con pocas palabras.

    El tintineo de un cascabel.

    Rinoha: Trátame de tú - rió levemente ella, una risa alegre, amable y delicada - Mmh...Veréis, me siento un poco mal por pediros un favor de este calibre sin conoceros... Pero es una gran excepción. Al fin y al cabo creo recordar que conocíais a mi marido.

    La chica pronunció esas últimas palabras bajando algo la mirada, como si fuese un tema problemático para ella.

    Rinoha: Me envió una carta comentando un gran problema en Astrub hará un mes, y dijo que luchó al lado de gente muy singular. Vuestro nombre, "Oathkeeper", estaba entre ellos, y vuestras habilidades singulares también fueron mencionadas.


    El tintineo de un cascabel.


    Rinoha: Y... Veréis, poco después hubo un altercado en Bonta y me vi envuelta en un turbio asunto que, como podréis comprobar, no acabó del todo bien - el tono con el que ella mencionaba su muerte era, chocantemente, más alegre que el que usó para referirse a su marido - Por eso he venido a veros, implorando en la confianza que en su día mi marido depositó en vos.

    Su rostro mostró una expresión de extraña melancolía, como cada vez que se refería a su esposo.

    El yopuka espiritista se quedó en silencio, escuchando cada palabra que la chica decía. Entre sus palabras pudo aclarar la duda que tenía, la espíritu tenía relación con el Capitán Demoncry que había conocido en aquel atentado a Astrub. La seguía mirando con aquellos ojos espectrales grises, con una expresión ahora un poco más serena.

    Oathkeeper: Puedo... imaginar cual es su inconveniente... - dijo mirando al suelo pausadamente. Se quedó en espera de que Rinoha terminara de hablar, quería asegurarse de que se trataba de lo que él pensaba. No quería saltar a conclusiones.


    El tintineo de un cascabel.


    Rinoha: Mi marido y yo nos separamos hace un mes, y cuando empezó a buscarme hubo todo este incidente de Servant... - a medida que se acercaba el tema clave de la conversación, a ella se le hacía más difícil seguir - Traté de reunirme con él, pero... Mis captores me lo impidieron.


    La chica sonrió melancólicamente.


    Rinoha: Y éste es el resultado. Yo... No pude despedirme de él. Sé que es una gran molestia lo que os estoy pidiendo, pero... - la voz se le quebró y bajó la vista, negándose a que el médium la viera con los ojos llenos de lágrimas - D-Debe de estar pasándolo muy mal...


    El tintineo de un cascabel, triste y distante terminó aquellas desgarradoras palabras.


    A medida que la chica espíritu iba terminando, la mente de Oath iba cayendo en algo similar a un abismo... un abismo de tristes tragedias dispuestas a repetirse.

    Oathkeeper: ...Detente - cortó tras la última palabra de la chica. Era de suponer que la tragedia que iba contando junto con las avecinantes lágrimas de la chica traían al yopuka algunos recuerdos inquietantes de la noche anterior... Aquel momento en el que todos los lamentos e inquietudes de todos esos espíritus entraron a su mente simultáneamente, básicamente mandándolo a un coma por lo que parecieron minutos - ... No es justo... que debas recordarte de semejantes cosas - dijo, intentando simpatizar de alguna forma con los sentimientos de la alma.

    Oath ha sentido que su don natural para comunicarse con el plano espirtual le atribuye un deber: "ser el puente entre los espíritus y el mundo mortal".

    Oathkeeper: ...Muy bien. Te ayudaré a hablar con tu marido, en honor a la batalla en la que participé con él, Rinoha Sissendet - dijo fríamente para sus palabras, con la mirada pérdida en el firmamento - ...Dónde se encuentra?

    La chica uniformada sonrió con gratitud, y comenzó a caminar a paso sereno hacia el Yopuka.

      Fecha y hora actual: Jue 14 Dic 2017, 7:54 pm