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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] La Revelación de las Almas

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    Oathkeeper
    Yopuka - Rango 3 - Guerrero
    Yopuka - Rango 3 - Guerrero

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    Fecha de inscripción : 07/12/2010
    Edad : 26
    Localización : Astrub

    Ficha
    Raza: Yopuka
    Primera habilidad: Espadachín de Yopuka
    Segunda habilidad: No Shinrei Gurē

    [Solitario] La Revelación de las Almas

    Mensaje por Oathkeeper el Dom 31 Mar 2013, 7:26 pm

    Spoiler:
    El personaje viene de [Batalla] Desafío en el Bosque

    "...Qué está pasando... Infinite Soul...?"

    Era de medianoche, cercano a las 1:00 de la mañana. El invierno del Mundo de los Doce estaba haciendo presencia, manifestándose en una ventisca suave y gentil que agitaba las hojas y cereales que abundaban en Amakna. El cielo estaba decorado con hermosas estrellas y tenues nubes que le daban variedad al lienzo negro; cuyo núcleo era la Luna creciente, que ofrecía aquel brillo celestial blanco de su mitad derecha, y ocultaba su oscura faceta en su mitad izquierda. Era el ambiente adecuado para aquel fatídica empezar de un nuevo día, y un nuevo capítulo.

    Oath, con sus túnicas negras y cabello fantasmal que ondeaban ligeramente con el pasar de las ventiscas invernales, caminaba lentamente por una sección del bosque sumergida en oscuridad. Estaba rodeado de altos árboles de coníferas, de los cuales penetraban rayos de luz lunar. Era un lugar sombrío sin duda, pero muy místico y revelador a la vez, gracias a la tenue iluminación turquesa que la luna ofrecía.

    Oathkeeper: Estos árboles... será esta sección del bosque que es así nada más...? - se preguntó mientras volteaba de reojo a sus laterales, en ocasiones levantando la vista para ver el fin de los altos árboles; extrañándose ya que hasta ahora había visto puros árboles verdosos y frondosos.

    Habían pasado un alrededor de 8 horas después de su combate contra el Osamodas de brazos mutantes. Tras terminar su combate, se dirigió al Templo Aniripsa en donde amablemente se ofrecieron a curarle su brazo fracturado y su hombro izquierdo de piel desgarrada en mayor parte. Después, fue a retirar al dragopavo de aquel local de renta de montura, en el que notó la indiferencia de los hombres que ahí trabajaban, ya que había tardado una buena cantidad de tiempo en llevarse su dragopavo rentado desde que lo había pedido. Se llevó a su montura y se lo cedió al cuidado de un tabernero.

    De ahí, tras recorrer los mercantes y campos vastos de trigo, fue al bosque en que se encontraba a deliberar sobre asuntos personales.

    Otra palpitación fue emitida de su espada, que reposaba en su respaldar, que recorrió el cuerpo de Oath como si se tratara de un impactante latido de su corazón. Esto mareó ligeramente al yopuka, haciendo que se llevara su mano a la frente - Por que... esto sigue... Infinite Soul? - se murmuraba a si mismo, como si estuviera interrogando sigilosamente a su espada mística. Una última palpitación emanó de la espada, que mandó a Oath a caer sobre su rodilla, mirando confundido al suelo.

    "...lo puedes ver...?"

    Una voz resonó en su mente con un tono distante y sabio. El yopuka comenzó a voltear a sus alrededores rápidamente, intentando visualizar la fuente del sonido.

    "...Escucha...lo has podido ver... siempre..."

    Volvió a escuchar con aquel eco de antes. Sus preocupaciones se centraron en una aparición diferente ahora.

    Repentinamente, de entre la muralla de árboles y oscuridad, salió a la vista un anciano que se apoyaba sobre un bastón de madera fina y sin imperfecciones. Portaba la vestimenta de un noble, de color blanco y verde, junto con zapatos finos y ajustados negros. Tenía pelo corto que alcanzaba a cubrir la corona de su cabeza, descolorado por las canas de sus años. Su expresión era la de un gruñón que le gustaba corregir a los "mocosos".

    Algo peculiar para el común denominador rodeaba a este anciano... Todo su cuerpo estaba tintado de un color turquesino tenue y místico, su cuerpo era transparente; no tenía una sombra y no parecía pisar el cesped. Se trataba de un espíritu.

    Oathkeeper: Eras tú el que hablaba? - dijo cortante al anciano que se acercaba muy lentamente.

    ???: ¿Qué? ¿De qué hablar te refieres? - respondió extrañado el viejo, que detuvo el caminar para mirar al espadachín - Así que tenía razón... si me puedes ver - hizo dos golpes al suelo con su bastón, mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro, como si hubiera resuelto exitosamente un acertijo. Unos segundos de silencio cubrieron el ambiente.

    Oathkeeper: ...Se le ofrece algo...? - dijo cortando el silencio con aquella voz distante y serena.

    ???: Vaya vaya, haciéndonos el fuerte eh? - respondió de vuelta el anciano a la pregunta de Oath, el cual frunció un poco el entrecejo en reacción. El viejo levantó la mirada al yopuka, perforando los ojos de él - ¿No eras tú el que buscaba respuestas..?

    Oathkeeper: ..... - lo abrumó con su mirada fría de siempre. Parecía no simpatizar con alguien que parecía venir nada más por fastidiar.

    ???: ...Hmph. Lo que sea - dijo apartando la mirada el espíritu; se pudo suponer por el movimiento de sus ojos que no soportó aquel choque de miradas por mucho tiempo - Te encuentras confundido... acaso crees poder aclarar tus problemas solo...?

    Oathkeeper: No, no parece que pueda - dijo mientras seguía con la mirada plantada en el anciano. Luego de unos dos segundos miró al suelo - No está a mi control... no logro entender el problema.

    De forma muy extraña para aquel ambiente que se estaba formando, el anciano explotó en la risa más incontrolable que su vejez le permitía. Parecía haber escuchado un chiste de primera plana - E-Estás bromeando, v-verdad?! Hahahaha...! - dijo mientras de a poco la risa fue desvaneciéndose y fue poniendo una cara más relajada - ¿No lo puedes controlar? ¿No tienes idea de lo que puedes hacer no es así? - continuó crítico el anciano.

    Oathkeeper: A qué se puede estar refiriendo...? - reaccionó a lo que decía el anciano.

    El anciano volteó la cabeza al pie de su bastón, contemplándolo por unos 3 segundos. Tras eso, revisó a Oath con la mirada de pies a cabeza, como si lo estuviera analizando. Golpeó el suelo nuevamente con su bastón - ...Ven, sígueme - se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la oscuridad de la que provino.

    El yopuka sintió como las palpitaciones de energía de su espada comenzaron a descansar, por lo que le pareció que su alma se sentía a gusto con la compañía de aquel, al parecer, sabio espíritu, por lo que decidió seguir al anciano.


    Caminaron unos minutos en la baja iluminación de las murallas arbóreas hasta salir de los arbustos y llegar a un sendero. Era un camino de tierra limpia que conectaba el vulgarmente apodado "Territorio de los Bandidos" con la llanura de los escarahojas. El sendero atravesaba cual interestatal la sección conífera del bosque en el que Oath estaba. Unas flores de un rojo vívido adornaban el pie de varios árboles, dándole cierta sensación de jardín a esa zona del sendero.

    Sentada al lado de un par de las flores rojizas estaba una chica, posiblemente de unos 13 años. Tenía un pelo rizado castaño que le llegaba a los hombros, usaba una blusa rosa de mangas que llegaban a los codos y una falda verde muy detallada que alcanzaba sus rodillas. Usaba unos zapatos de gala femeninos negros, y sus medias blancas le cubrían sus piernas. Una flor blanca adornaba el fin del cuello de su blusa. Su apariencia general era muy elegante y refinada, como si de una princesa se tratara.

    Un manto turquesa transparente adornaba toda su figura infantil... También era un espíritu.

    Awwww, que hermosas! ¿Estarán así por el invierno? - la niña contemplaba maravillada las flores, era como si estuviera admirando el brillo de un juguete nuevo.

    ¿Todavía andas por aquí, Cami? - dirigió el viejo a la chica admiradora, para que así se percatara de su presencia.

    La niña volteó la inocente mirada hacia el anciano. Tras ver de quien se trataba, su rostro se iluminó con alegría - ¡ABUE! - la chica se levantó apresurada y corrió hacia el viejo, abrazándolo, rodeando su cintura con sus delicados brazos.

    Oye, oye, nada más me fui por unos minutos, no armes un alboroto, pequeña Cami - dijo mientras acariciaba la cabeza de la pequeña niña espíritu, con una cálida expresión en su rostro arrugado. Apoyó sus manos sobre los hombros de la chica y la alejó unos centímetros de él - ... Fíjate nada más quien se acercó finalmente - dijo mirando desde arriba a la niña, para luego voltear el cuerpo y dejar a la vista a Oath, que se encontraba atrás suyo.

    La niña dirigió sus abiertos ojos al yopuka, mostrando sorpresa - Hey... es el Señor Espadachín!! - la chica se acercó corriendo a Oath hasta quedar a unos tres pies de él - Mi nombre es Cami Spery, mucho gusto! - dijo emocionada la niña, haciendo una elegante reverencia, flexionando las rodillas y sosteniendo su falda - Usted se llama Oathkeeper, verdad?!

    Oathkeeper: ¿Qué...? - el yopuka reaccionó muy extrañado a la actitud de la chica. Estaba seguro era la primera vez que alguien lo abrumaba con semejante comportamiento - ¿Cómo sabes mi nombre...?

    Cami: ¡Pues te hemos estado siguiendo! ¡Fue muy divertido, me sentí como una espía! - dijo mientras daba vueltas sobre sí misma, agitando los brazos, para luego detenerse y mirar al yopuka con una adorable sonrisa.

    Anciano: Hoho, me imagino ya ves las cosas diferentes, eh Oath? - añadió el viejo que se acomodaba el cuello de su formal chaqueta.

    Su primer pensamiento pudo haber sido: ¿quiénes eran esas personas? ¿De verdad lo habían estado siguiendo todo este timepo? ¿Lo estaban acosando...? No pudo evitar preocuparse. Sin embargo... Se sentía en cierta comodidad alrededor de ellos, y la gema de Infinite Soul emitía una aura muy fluida y tenue, por lo que su alma no estaba siendo perturbada por aquellos interesantes individuos; haciendo que dejara un poco a un lado su preocupación.

    Oathkeeper: ...No me ha dicho su nombre, viejo señor - le dirigió al mayor espíritu.

    Cennil: ...Cennil, ex-patrón de la familia Spery - el yopuka se dio cuenta que debía de ser familiar de la princesita que estaba junto a ellos - Soy un arqueólogo. ¿Te importaría acompañarnos? - dijo con la cara gruñona que apareció tan pronto dejó de socializar con la princesa.

    El espadachín observó detenidamente a la pareja, el anciano apoyado sobre su perfecto bastón de madera y la niña agarrada de su cintura. Lo estaban mirando con expectativa - Hm.... De acuerdo - dijo neutralmente a la propuesta de Cennil.

    Cami: ¡YAY! ¡Vamos a pasear! - sonrió con alegría y saltos la pequeña princesa. Al terminar sus saltos, comenzó a correr a paso feliz por el sendero, deteniéndose en cada arbusto que veía.

    Cennil: ¿Qué opinas, Oath...? - le preguntó de reojo al yopuka mientras los dos caminaban tras la niña.

    Oathkeeper: ...A qué se refiere, señor? - preguntó de vuelta sin apartar la mirada neutra de la entusiasmada Cami.

    Cennil: Cami quería convertirse en una botánica experta cuando grande; desde siempre le han gustado las flores y plantas exóticas, por lo menos puede seguirlas viendo estando así - volteó la mirada a su mano arrugada, bañada en aquel trazo celeste transparente - Yo lo tengo más fácil, ya que no se necesita estar vivo para apreciar un buen pedazo de historia - se detuvo, y comenzó a buscar en su bolso por varios libros gruesos viejos. El anciano los inspeccionó un poco, todo las páginas estaban rellenadas a mano con una infinita información. La letra era cursiva y bien detallada, como si de un grabado se tratara - Esto es lo que he logrado investigar en mi tiempo... ¿qué te parece? - dijo orgullosamente el viejo mientras le daba uno de los libros a Oath.

    El yopuka tomó el etéreo libro e inspeccionó un par de páginas, dándose cuenta de todo el legado que contenían las hojas. De aquellas cosas que le interesaban a Oath, la historia y el conocimiento eran unas de ellas - Ya veo... Muy interesante - dijo con interés el espadachín, y le devolvió el libro al anciano.

    Cami: ¡Oh! ¡Mira esto, abue! - exclamó encantada la chica. Estaba rodeando con la mirada un raro trébol con espinas, similares a las de los champi champs.

    Oathkeeper: ...Ahora se me ha venido a la mente... - murmuró el yopuka, que veía la admiración de Cami. Volteó a Cennil y le preguntó - ...¿Cómo funciona su vida como espíritus...? ¿Por qué siguen en este mundo?

    Cennil: Bueno... en la mayoría de los casos... Puedes decidir si ir al "cielo", o quedarte en este mundo por más tiempo, observando todo desde lejos - dijo algo distante el viejo, como si estuviera recolectando piezas de su pasado.

    Oathkeeper: ¿Ustedes decidieron quedarse aquí...?

    Cennil: ...Pues por supuesto mocoso - dijo crítico, como si fuera una respuesta obvia - Yo todavía no había visto toda la historia de este mundo, y la pequeña Cami le quedaban muchas plantas por ver... No podíamos irnos todavía - concluyó decidido el anciano.

    Aquella determinación hizo que Oath reconsiderara algunos de sus paradigmas... No había tomado en cuenta los deseos y metas de aquellos a los que llama "espíritus", los cuales se pierden en el momento del último latido del corazón. Esto la verdad lo deprimió un poco; no podía imaginarse el dolor que ha de ser que eso pase: saber que alguien te esperaba en casa, saber que estabas por alcanzar algo, saber que ibas a concluir tu meta... y que la muerte se lo lleve lejos de tu alcance para siempre.

    Pero, en aquel momento tenía al frente suyo a un par que no se había rendido. Por supuesto tenían algunas limitaciones, pero iban a seguir perseverando aún como espíritus hasta quedar satisfechos.

    " ....¡¡!!...."

    Otro "latido" de energía provino de Infinite Soul, que sacudió la serenidad de Oath. Esta vez no lo dejó mareado como antes, pero si lo alarmó. Era como si algo se hubiera roto en su mente, o algo importante sucedió en su cuerpo.

    Cennil, que miraba de reojo a Oath en su profundo pensamiento, sonrió como si nuevamente hubiera descifrado un misterio - Solo... que tristemente no estamos en este plano; aunque podamos verlo todo - al terminar de hablar, los dos vieron como Cami intentó acariciar la hoja limpia del trébol que admiraba... para ver como su mano simplemente pasó a través de la planta.

    Cami: Hm... - la cara de Cami cambió de una entusiasmada alegría a una serena mirada distante... Puede que el suceso la haya alterado un poco. Se levantó, limpiándose un poco su regazo del polvo, y corrió a abrazar a su abuelo.

    Oathkeeper: ....... En... este plano... - meditó Oath mientras dirigía una mirada a su mano vendada, que intentaba tocar algo en el aire.

    Cennil: Oh si, así es. Es otro plano en el que estamos, con su suelo, sus habitantes, su aire... Todo para los espíritus - el anciano continuó con un tono algo sarcástico... Para el yopuka era claro que estaba insinuando algo - ....Bueno! Creo que te dejaré por esta tarde noche, mocoso... aunque parece que no te llamaré así por mucho - sonrió de aquella forma ahora característica suya. Dio unas palmadas a la cabeza de Cami, y esta apartó su cara de la cintura del viejo para mirarlo - Hora de despedirnos por ahora, pequeña Cami.

    Cami: Oh, claro! - se apartó del anciano y se puso al frente de Oath - Adiós, señor Espadachín! - dijo entusiasmada, para luego lanzarse a abrazar a Oath.

    En el momento que los brazos de la niña rodearon la cintura del distante espadachín, algo vibró en su cuerpo. La expresión de Oath se abrió repentinamente, como si de un shock se tratara.

    " ...Sus brazos... son cálidos... y vivos..."

    Aquel sentimiento que comenzaba a emanar la escena invadió la mente de Oath. ¿Cómo algo como el espíritu de la chica daba aquella calidez propia de un ser humano?... Ahora, era claro para Oath. Llegaba más allá del hecho de ser un espíritu.

    La niña con aquella sonrisa inocente y pintoresca se alejó de Oath y fue con el abuelo, y se fueron por el sendero a la Llanura de las Escarahojas; agitando sus brazos en despedida mientras se alejaban del espadachín.

    Oath inclinó la cabeza para abajo, y los mechones de su cabello albino cubrieron sus ojos. Ahora toda su expresión era completamente neutral como si le acabaran de arrebatar el alma. Con esa misma pose, comenzó a caminar a los adentros del bosque.


    Había caminado por unos 5 minutos en la oscuridad del bosque, pasando desapercibido mientras su mente estaba al parecer desconectada del mundo. Deteniéndose en un paso firme, llegó a un "pasillo" de árboles que era iluminado de buena forma por la vigilante luna. El lugar estaba revelado por una mística luz celeste. Aquel lugar no parecía ser parte del Mundo de los Doce.

    Oath finalmente alzó la mirada al frente. Sus ojos grises estaban en más enfoque que nunca. Aquella voz distante volvió a sonar en su mente.

    "...Lo comprendes ahora...?" - ahora la voz era más clara y menos interrumpida, rebotando en la mente del espadachín con un eco.

    ...El yopuka cerró los ojos por un par de segundos... para luego abrirlos nuevamente, ahora revelando algo completamente distinto.

    Toda la visión de Oath se tiñó de un turquesa transparente que alteró el color de todo lo que veía. Parecía que lo que estaba viendo en aquel entonces no era el espacio que todos conocían. El espadachín ahora veía cosas que no veía antes.

    Moviéndose junto con las corrientes de viento del lugar, vio unas partículas celestes raras en el aire. Parecían estrellas, o copos de nieve que flotaban místicamente al son del viento. Oath extendió el brazo, y tomó un montón de estas partículas con la mano. Abrió el puño y vió como ahora todas estaban reposando en su palma. ¿Qué era aquello que podía palpar y sentir?

    Volteaba a sus alrededor y vio como estaba rodeado de estas partículas. A cualquier lugar que volteara podía ver estas estrellas bailando con el viento. En cuestión de segundos, las partículas del lugar comenzaron a envolverlo cual torbellino, girando alrededor de él. Nunca había experimentado aquella sensación: ser rodeado de miles de estrellas brillantes de un celeste tan puro y cristalino.

    Oath cerró los ojos lentamente, y en reacción las partículas se detuvieron, quedando suspendidas alrededor de él. Abrió sus párpados y luego alzó el brazo derecho hacia el frente, lo cual mandó a las partículas celestes de su lado derecho hacia adelante, deteniéndose a un metro lejos de su mano derecha. Cerró serenamente en un puño la mano derecha, y una reacción diferente sucedió. Las partículas que se habían agrupado al frente de él se juntaron por completo, hasta que una luz blanca recorrió toda la agrupación de partículas. Ahora se había solidificado en una pared transparente que en apariencia era de vidrio. Oath se acercó y apoyó su mano sobre la pared. La podía tocar, como podía hacer con los espíritus. Incluso la golpeó dos veces con el puño cerrado. El "vidrio" celeste transparente con el que interactuaba era bien resistente, vibrando un tanto a los golpes pero quedándose en su lugar.

    En una especie de demostración mágica, Oath comenzó a ondear con lentitud sus brazos alrededor suyo, moviendo cual baile las partículas estrelladas que lo rodeaban. Era como si fluyeran por una corriente que rodeaba las distintas partes de su cuerpo. La pared se disolvió de a poco, como si fuera arena, que en vez de caer se integraba a la corriente que el yopuka manipulaba.

    Era como aquella calidez que los brazos de Cami habían transmitido a Oath... Todo lo espiritual lo podía sentir, como si fuera real, por lo que lo podía controlar.

    Finalmente, Oath extendió con fuerza sus brazos a sus laterales, lo cual dispersó las partículas que lo rodeaban. Al abrir los ojos lentamente, vio como unos espíritus comenzaban a asomarse de entre los árboles atrás suyo.

    Uno era un soldado bontariano yopuka de unos 30 años, con la armadura dañada y sin casco; de buena musculatura y cabello negro. Otro, era una anciana anutrof de unos 65, que vestía una túnica blanca y tenía un colgante de perlas grandes adornando su cuello, podría tratarse de alguien de culto religioso. También se asomó un hombre flacucho, de unos 27 años, tal vez un indigente a juzgar por lo poco nutrido que estaba y las gastadas y sucias vestimentas que llevaba. Era calvo. De último, se integró una aniripsa alta con gafas, como de unos 25 años: tenía cabello negro, liso y largo. Tenía ropa de enfermera y unos guantes de latex gruesos que cubrían sus manos. Estaban ensangrentadas.

    Oath comenzó a caminar hacia adelante, y visualizó un lago, que reflejaba en todo el centro cual ilusión perfecta la silueta iluminada de la luna, distorsionándose serenamente por las olas del agua.

    De la nada, el yopuka dio un paso dentro del lago, dando aparecer que se iba a caer de lleno en el agua... Pero una plataforma transparente blanca se formó a sus pies, haciendo que aquella agua fuera tratada como un suelo. Oath estaba caminando en el agua en una demostración fantasmal sin duda. Caminó y caminó... hasta llegar a todo el centro del lago.

    Un silencio invadió el lugar, y la silueta negra de Oath se reflejaba en el agua por los rayos lunares que surcaban el claro del lago. Solo se podía oír el movimiento del agua.

    De las murallas forestales que rodeaban el claro, comenzaron a salir una infinita cantidad de espíritus. Todos comenzaron a caminar desde la oscuridad, a por encima del lago, tal como la había hecho Oath. Prácticamente estaba rodeado de espíritus, de mil apariencias diferentes; de todas las razas, de todas las edades y de todas las condiciones. Sin embargo... algo los hacía similares, además de su color transparente celeste-blanquecino...

    ...Todos expresaban en su rostro una gratitud... como si estuvieran siendo liberados de una carga o de una angustia.

    Finalmente, cuando la primera fila de espíritus llegó a Oath que estaba en todo el centro del lago, apoyaron sus manos sobre los hombros de Oath.

    Oathkeeper: ...¡! ¿Qué... hacen...? - murmuró a los espíritus contentos que lo rodeaban de todos sus ángulos.

    Aquello entonces se convirtió en una red inimaginable. Los espíritus que llegaron después apoyaron sus manos sobre los hombros etéreos de las almas que estaban al frente, y así en cadena... Una "telaraña" de espíritus que se extendía por varios metros, en su núcleo estando Oath.

    ...Gracias.... - hablaron al unisono todos los espíritus a la vez. Repentinamente una luz blanca recorrió la red desde los espíritus más lejanos, hasta caer en un patrón radial en Oath.

    Oathkeeper: Us...tedes... - alcanzó a murmurar el yopuka, antes de que su mente fuera sumergida por las palabras de los espíritus - Her...manos....

    El ahora Espiritista sintió su cuerpo sumergirse en el agua... Sintió como caía poco a poco al fondo del lago, viendo desde adentro del agua a la luna distorsionada por la superficie del agua... Mientras descendía al vacío y las burbujas ascendían desde los costados de su cuerpo, varios espíritus rodeaban su caída, hablándole, comunicándole sus sentimientos... La espada Infinite Soul emitía de su gema ahora una aura que lentamente envolvía su cuerpo, que recibía todas las palabras de las almas como olas del agua...

    "Si hubiera escuchado a mi esposa, podría verla..." "Pelee por mi capital... no me arrepiento..." "...Nadie en mi casa me quería... siempre estuve sola..." " La venganza fue todo lo que escuchaba... me había convertido en otra cosa que no era un humano... y ahora tampoco soy ni humano" "Si fuera más fuerte, no le hubiera pasado nada... mi pobre hijo..." "Tengo que encontrarlo... a mi amado debo encontrarlo, aunque ya esté muerta...!" "Mi mama... donde está...? Mami..." "Es ahora que veo a la cara a todas esas personas que asesiné... aunque haya sido en nombre de mi nación, la herida sigue intoxicada... Puedo curar este ardor...?" "Quería morir... estaba ciego... no vi todo lo que el mundo tenía para darme... soy un idiota...!"


    Un tormento y tempestad de emociones, sentimientos, y lamentos engulleron la mente de Oath mientras iba descendiendo en la profundidad oscura del lago... El aire no se le agotaba, era raro... Pero aún así sus ojos se iban cerrando lentamente...

    Lo último que su cuerpo palpó fue el aura de Infinite Soul rodeándolo... y una lágrima que rodó por su mejilla, como si no estuviera en lo absoluto en el agua... concluyendo en la mirada vacía y de ojos oscuros que tenía, mirando a la luna cuyo brillo se esfumaba con el tiempo...

    ¿Sería aquella la primera vez que lloraba...?

    ...............

    .........

    En un abrir de ojos, se encontró parado nuevamente por encima del centro del lago. Todavía estaba pisando en aquella plataforma de partículas espirituales que Oath podía manipular. Los espíritus se habían alejado y se habían dispersado por el Mundo de los Doce... pero aquella red seguía conectada a Oath, podía sentirlo.

    Oathkeeper: ...Así que esta era la respuesta - tomó a Infinite Soul y la puso a la altura de sus ojos, dejándola flotar al frente suyo. La gema emitía un aura celeste pacífica y serena, sin interrupciones - Un... Espiritista...? Parece he llegado a otro capítulo... Infinite Soul. Gracias.

    Lentamente, Oath caminó fuera del lago y volvió a entrar dentro de la oscuridad, ahora acompañado de miles de cosas que ahora podía ver y percibir.

    Spoiler:
    Off-Rol: Este nuevo don que Oath ha descubierto corresponde a los cambios en su ficha (Fecha: 01/04/2013)

      Fecha y hora actual: Jue 19 Ene 2017, 9:58 am