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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] Purificación astral.

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    Ranol
    Osamodas - Rango 1 - Ganadero
    Osamodas - Rango 1 - Ganadero

    Mensajes : 98
    Fecha de inscripción : 06/04/2011
    Edad : 20

    Ficha
    Raza: Osamodas
    Primera habilidad: Electro-control
    Segunda habilidad: Transformación vampyrica.

    [Solitario] Purificación astral.

    Mensaje por Ranol el Vie 29 Mar 2013, 4:34 pm

    Spoiler:

    ¡Crack!. Sonó el cuello de un Uginak.

    Corría rápidamente por las landas, intentando no hacer esperar a sus compañeros que seguramente lo estaban esperando en Brakmar... O en Otomai.

    Llevaba probablemente unas 5 horas dando vueltas por las Landas intentando ubicar el antiguo refugio que años atrás había visitado en su primer viaje al continente.

    Al fin, reconoció una gran meseta oscura que se erigía al lado de lo que parecía que había sido una laguna, que ya estaba y llena de residuos tóxicos. Voló sobre la
    meseta sin demora.

    Miraba hacia todos lados, intentando encontrar su destino.

    Obviamente, más monstruos le esperaban arriba, a los cuales derrotó sin tardar. Le comía la ansiedad por dentro.

    Cruzó la montaña corriendo velozmente entre árboles secos y basura que probablemente había estado allí durante mucho tiempo. Hasta que al fin, al pie de la meseta,
    la encontró. Una pequeña cabaña en descomposición que tenía varias décadas sin haber sido tratada con mucho cariño.

    Se lanzó sin pensarlo por el arco formado en la bajada de la montaña, arrastrándose y esquivando más plantas secas. Impactó contra la pared de la casa en ruinas,
    obviamente rompiéndola sin mucho esfuerzo, al mismo tiempo levantó una nube de humo bastante grande, la cual se disipó después de unos segundos.

    Residuos, musgo, vidrios rotos, cartones. Lo que antes había conocido como una casa, ahora no era más que un montón de maderas y objetos en descomposición.

    Miraba a su alrededor, intentando ubicar lo que buscaba, hasta que lo encontró. En una esquina oscura y llena de cartones, se encontraba aquel anciano que años atrás
    había sido un gran amigo de su abuelo, y que al mismo tiempo los había traicionado, dejando de por medio un rencor horrible entre el joven Osamodas y el brujo que ante
    él se encontraba.


    -Necesito de tus servicios.- Dijo Ranol fríamente. El anciano lo miró con una cara que a cualquier otro le causaría ternura, pero este no era el caso.

    -Sí hijo... Te recuerdo...- Se detuvo un momento para analizar al Osamodas de arriba abajo, y como buen brujo, analizar premonitoriamente su petición. A pesar
    de las suaves palabras del anciano, Ranol no dejó de mirarle expresando odio y rencor.


    -¿Recuerdas el Vampyro de hace años? Necesito que lo saques, ahora, en este instante.- Replicó .- ¿Cuánto quieres? ¿5000? ¿10000?.

    -Ah... Con calma... Mi mente ya no es tan agil como hace años... Puedo hacerlo.

    Silencio incómodo. Se miarban fijamente, aunque expresando cosas totalmente diferentes. El anciano se mostraba sumiso, pero en el fondo no había cambiado.
    Seguía siendo el mismo embustero de hace años, ¿O no?.


    -Te tengo una propuesta mejor...- Dijo con voz débil el anciano .- Un intercambio.

    -¿Intercambio?

    El anciano, a paso lento, saco de su bolsillo un pequeño frasco, el cual contenía dentro lo que parecían ser cenizas, y una marca similar a un pájaro en la cubierta
    compuesta de madera de cedro, cuidadosamente sellada.


    -Esto... Por tu Vampyro.

    Una propuesta interesante, tampoco sería bueno quedar solamente con el dominio elemental. Aunque... ¿Para qué lo quería el viejo?

    Estaba claro, prolongar su vida. Se notaba con solo mirarlo que su tiempo restante de vida no era muy extenso.

    Ranol no sabía qué hacer, si dejaba que el demonio controlara un cuerpo tan débil... Podrían suceder cosas horribles. Pero no había tiempo para pensarlo, tenía que aceptar.
    Probablemente Wharo ya se encontrara de camino a Otomai, no podía esperar más.


    -Sigh... Acepto.- Dejó caer los hombros y suspiró .

    Dentro de unos minutos, Ranol estaba dentro de un círculo hecho por un material extraño, parecido a la arena. En el centro de la habitación se encontraba otro círculo
    más grande, con símbolos extraños, y al otro lado de la habitación, un círculo igual al que encerraba al Osamodas. El brujo y Ranol se encontraban a lados contrarios
    de la casa.

    El anciano pronunció unas palabras en un lenguaje antiguo, casi desconocido para todo el mundo, incluyendo al joven que se encontraba delante. A medida que la frase
    se extendía, del material del suelo comenzaba a brotar una luz verde brillante, cada vez más y más. Hasta que la luz cubrió completamente la casa.

    Se escuchó un vidrio romperse, que claramente era el vidrio de la pócima.

    Ranol comenzó a sentir espasmos musculares, y su espalda se encorvaba cada vez más. Comenzaba a sentir algo saliendo de dentro de él, por su boca y su nariz, aunque
    no podía ver nada por la luz que cubría la habitación. Era una sensación genial... Nunca antes había sentido algo así, pero no sabía si le agradaba o le molestaba.

    Sintió cómo el demonio salía completamente de su cuerpo, y casi instantáneamente algo llegaba a su hombro derecho. Esta vez sintió quemaduras graves, le dolía. Quería gritar, pero solo salían gritos ahogados.

    Su brazo seguía sufriendo quemaduras por varios minutos, pero él intentaba resistir. Al mismo tiempo se preguntaba qué estaría pasando con el brujo, probablemente estaría recibiendo al demonio con los brazos abiertos.

    Al fin acabó, las luces comenzaron a ceder, y la sensación quemante del brazo empezaba a desaparecer.


    -Ah...¿Donde se metió?.- El anciano ya no estaba, ¿Habría recibido el vampyro antes de desaparecer de ahí?. Era lo que menos importaba en aquel momento, tenía que irse lo antes posible.

    Se fijó en su brazo derecho, en el cual se encontraba la marca que un rato antes había visto en la tapa de la pócima, con un color rojizo. Acto seguido, buscó entre su ropaje la pócima que le había entregado el Feca, hasta encontrarla entre uno de sus bolsillos de la chaqueta.

    No se detuvo a examinarla, sin cuestionarlo ni un segundo, bebió la pócima.

    Vio sus piernas desmaterializarse, sintió miedo, pero confiaba en su amigo. Tras unos segundos, ya había dejado físicamente las Landas y se encontraba en un viaje
    aural hacia un lugar desconocido.

      Fecha y hora actual: Mar 17 Oct 2017, 2:50 am