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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Rol] La maldición ósea.

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    Ferenir
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    [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Ferenir el Miér 21 Nov 2012, 1:38 pm

    Año 641. Nieva en el mundo de los Doce. Un pequeño grupo de aventureros se adentran en la mazmorra de los esqueletos. Entre ellos se hallaba un joven Osamodas. Vestía con una capa y una capucha que le tapaba la cara. No conocía a ninguno de los otros aventureros. Todos respondieron ante una petición presentada hace dos días en el tablón de anuncios de Astrub.

    En él se anunciaba de un peligro potencial en la mazmorra de los esqueletos. Se trataba de una misión de investigación, averiguando e intentando eliminar el peligro. El anuncio no mostraba demasiados detalles, tan solo un suculento botín (demasiado quizás) y la causa de la misión:

    <<Diversos aventureros y guerreros que han intentado reducir el número de chafers en la mazmorra han desaparecido. Muchos de ellos eran hombres de gran valor y fuerza, difíciles de eliminar. Mucho cuidado.>>

    Ferenir no tenía una razón concreta para participar, pero algo en esa misión le llamó la atención. A su lado, el resto de misiones del tablón parecían simples y burdas.

    Y allí se encontraba, junto a diversos aventureros. Hasta el momento no reconoció las razas de sus compañeros, ya que todos iban tapados con capuchas y capas debido a que nevaba.

    Un miliciano encabezaba el grupo. No paraba de dar gritos de cuidado y valor, pero Fere hizo oïdos sordos. Su voz ronca le incordiaba.

    El miliciano abrió el pasaje hasta la gruta y fueron entrando uno a uno, con sumo cuidado. Una vez dentro, la puerta de la gruta se cerró y vieron al primer grupo de chafers.

    No era la primera vez que Fere se encontraba allí, y le pareció extraño que hubieran tantos chafers de buenas a primeras. En la primera sala no habían muchas tumbas, y la magia negra que mantenían con vida a los chafers era débil en esa zona.

    ¿Entonces, a qué se debía aquella cantidad abrumadora de chafers? No tenía sentido.

    Todos lucharon sin mostrar sus habilidades (a excepción del miliciano, que al pobre le costaba mantener el ritmo de combate debido a su sobrepeso), utilizando únicamente sus armas. Se notaba el recelo en el grupo.

    Pese a que eran como 15 chafers, el pequeño grupo de 4 miembros pudo derrotarlos con facilidad (a excepción del Miliciano, el cual se lesionó el pie al tropezar contra un cráneo de chafer).

    Sin embargo, la gruta a la siguiente sala no se abrió. Extrañados, nos quedamos mirando perplejos como la roca no se movía, como solía suceder. El miliciano, con el pie dolorido, fue hasta la piedra e intentó desplazarla con gran esfuerzo.

    Fere no supo como reaccionar al ver a uno de los chafers que él mismo había eliminado atravesando a traición la garganta de uno de los aventureros, que cayó sin remedio contra el suelo. El resto del grupo se quedó petrificado. Los chafers volvían a levantarse.

    -"Demasiado rápido"-pensó-"Deberían tardar días en volver a levantarse"-.

    Sin embargo, el cadáver del aventurero (que resultó ser un Yopuka) era una clara evidencia de lo que era real.

    Estaban atrapados.

    Se quitó la capucha, desvelando sus cuernos de invocador y poniéndose en guardia.

    El miliciano se había desmayado junto a la roca, por lo que los chafers lo tomaron por muerto.


    Spoiler:
    Off-rol: Tenéis dos formas de entrar de forma normal al rol. La primera es siendo uno de los otros dos aventureros, y la otra es entrando en la mazmorra de casualidad, aunque justo en el momento de entrar esta se cerrará, sin dar la opción de huir.

    Wharomaru
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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Wharomaru el Miér 21 Nov 2012, 2:45 pm

    Algo andaba mal desde hacía tiempo.

    Ese mismo año decidió abandonar su hogar, dejándolo a merced del tiempo. Esta vez iba acompañado. El Feca se dispuso una vez más a partir en un largo viaje para revisar qué acontecía en el Mundo de los Doce.

    Pasaron los meses.

    Un grupo de aventureros se aventuraba en la Mazmorra de los Chafers, para matar el tiempo, conseguir su recompensa, etc. Eran seguidos por alguien.

    Tras entrar y pasados los minutos, no pudieron abandonar la primera sala. El torpe Miliciano no era de ayuda y habían perdido a uno de sus Aliados. El desconocido siempre les siguió, oculto en las sombras. Ellos nunca se percataron de su presencia aún estando a metros de él, que vigilaba paciente.

    Así los Chafers comenzaron a levantarse, unos tras otros, amenazadores.
    Uno de ellos, un Osamodas, se puso serio al quitarse la capucha, sus ojos demostraban la negación ante una derrota.


    - Hmp… - Se oyó al fondo.

    Acto seguido más de una decena de tentáculos emergió desde atrás, donde la tenue luz de la rendija de entrada no alcanzaba a iluminar, sumiendo ese rincón en un completo negro.

    Los tentáculos se abalanzaron sobre los chafers violentamente, sin despedazarlos. Simplemente se infiltraron por sus orificios y les dejaron colgando, tiesos, sin permitirles un solo movimiento por mínimo que fuera.

    De la oscuridad emergió una figura cubierta por un tapado húmedo, debido a la nevada. Se acercó sin mostrar su rostro, con sus brazos juntos, al sujeto caído y mostró su mano para pasarla sobre su herida mortal. Una sombra negra lo rodeó y le dejó como nuevo, en minutos despertaría.


    - Veo que no me equivoqué… - Se dijo a sí mimo girando la mirada hacia la enorme roca obstruyendo el paso. – Tres… dos… - habló, dejando el silencio seguido durar una aparente eternidad.

    En un momento fugaz y casi imperceptible el sujeto aparecía frente a la roca, de perfil a ella, extendiendo con potencia su brazo que mostraba unos brazaletes en sus brazos, y el borde de una manga azul.


    - ¡Impacto! – Gritó justo al estrellar su puño contra la roca, perdiendo la capucha por el movimiento imparable que había realizado, revelando sus largos cabellos castaños, recogidos en la nuca por una coleta que se extendió a los hombros para luego soltarlo en una gran melena.

    La roca estalló en mil pedazos, si acaso. Liberando un espesa polvareda.
    El sujeto se irguió sin inmutarse, apoyando su mano izquierda en su cadera, admirando su obra.
    Desde su espalda se podía notar como ocultaba su ojo derecho tras un mechón largo de cabello. Además, poseía unas negras marchas acabadas en punta en sus mejillas, prolongadas hasta el cuello. La oscuridad no permitió distinguir el interior de sus ojos.



    Última edición por Wharomaru el Miér 21 Nov 2012, 4:15 pm, editado 1 vez


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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Tsume el Miér 21 Nov 2012, 3:56 pm

    Los dioses del segundo plano habían llamado a la sacerdotisa Kitsune a su mundo, llevando consigo a un joven llamado Kiba, Los dioses necesitaron al hombre en su mundo de modo permanente, quedando éste en el mundo de los llamados "humanos", más Kitsune debía regresar al mundo que pertenece, al llegar un caos se veía envuelto en la zona de Amakna, una serie de desapariciones se habían reportado, un causante traía éstas desgracias, y el pedido de ayuda era notable en aquel tablón de anuncios, no dudó más, se preparó portando una capucha para sobrellevar el frío y las nevadas y fue directamente a aquella mazmorra. Una vez en la entrada otros aventureros le acompañaba, y un extraño ser les seguía desde las espaldas, ella no quiso levantar ninguna sospecha, solo calló ante lo ocurrido.

    El Miliciano les decía que ésto era peligroso, muchos hombres poderosos habían muerto, y Tsume pensó: "Menos mal que hay una mujer aquí, así ganaremos". Acto seguido les comentó que eran una escoria, y después que eran salvación... al parecer había tomado algo extraño o fumó Kalipto, nadie sabe bien... Al fin abrió la puerta, sin dejar de decir sus estupideces arrogantes de su inmensa fuerza y audacia, ésto le generó por primera vez un desprecio feminista contra el machismo que percibía del miliciano...

    Antes de entrar, Tsume tomó una espada de algún desafortunado que no logró sobrevivir el frío y se adentró, las puertas se cerraron tras ellos y la primer horda de esqueletos se arribó. Fácilmente fueron derrotados, un espadazo le arrancó la cabeza a un chafer, y se escuchó la voz ronca y arrogante de su guía de la milicia, no dudó hacer algo para silenciarlo, tomó el cráneo del chafer recién decapitado y lo hizo rodar disimuladamente hacia el hombre gordo, haciendo que éste cayera y se lastimara el tobillo. Por dentro sintió un placer tan hondo, más después mantuvo la calma de sus emociones y siguió destrozando los huesos...
    Terminado a aquella horda, la puerta se veía atorada, mostró un poco la mascará de zorro que portaba al intentar observar bien a su alrededor, y cada esqueleto regresó, uno de los chafers acertó un golpe a un Yopuka...
    Uno de los acompañantes se sorprendió y quiso hacer esto con más seriedad, quitándose sus vestimentas de viaje para un mejor combate, más de la oscuridad un grupo de tentáculos. Al ser detenidos los Chafers una extraña figura abrió paso, destrozando la roca que daba a la siguiente sala, donde al parecer algo más les esperaba....

    -Hmmm.... -generó Tsume mientras pasaba primero a la siguiente sala sin dar tanta importancia a lo sucedido...

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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Abyss el Miér 21 Nov 2012, 4:46 pm

    "Los cadáveres están inquietos, la magia fluye entre los sepulcros y los huesos tintinean en sus tumbas, esperando".

    Eso le habían dicho en la base cuando le mostraron una copia del anuncio. El botín no le importaba lo más mínimo, casi tanto como los numerosos centímetros de nieve que se acumulaban sobre las tierras de Amakna.

    Así pues, envuelta en su manto oscuro y con la capucha calada, se reunió en el lugar citado. Por suerte, gracias a las condiciones climáticas todos vestían igual de abrigados y ocultando sus identidades, por lo que no resaltó.

    En cuanto el viaje comenzó se mantuvo silenciosa, pensativa, como siempre. A medida que habían ido avanzando un detalle comenzó a molestarle, y fue la sensación de estar siendo seguidos. Así pues, su sospecha se confirmó una vez llegaron a la mazmorra, cuando, tras el combate, los esqueletos se reanimaron con velocidad y atacaron a traición a un compañero.

    Cuando se disponía a socorrerle la presencia que le había estado molestando se reveló, y se rindió ante la evidencia de la presencia demoníaca que habitaba dentro de aquel individuo.

    "Tentáculos negros...Demonios. Lo mantendré vigilado."

    Sin embargo, aquel individuo era extremadamente poderoso, y aquello le ponía el vello de punta de la emoción.

    Cuando la enorme piedra cedió con tanta facilidad, no pudo evitar sentir un escalofrío, y lo contrarrestó apretando aun más la empuñadura de sus dagas.

    -Hay alguien más ahí delante. -murmuró, con tono sereno, sintiendo sus cómo se agudizaban sus sentidos.


    Ferenir
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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Ferenir el Miér 21 Nov 2012, 5:21 pm

    La aparición de aquel Feca pareció poner la situación bajo control. Se le veía seguro de sí mismo, a diferencia del miliciano inconsciente.

    Sin embargo, esa sensación de seguridad provocada por aquel Feca apenas duró. En cuanto el Feca miró por el agujero que había ocasionado, una luz grisácea entró por su ojo al descubierto. Un gran dolor se produjo en el cuerpo del Feca, como si la oscuridad que este tuviera en su interior pugnara por salir por el miedo a la maldad mostrada.

    Le entraron náuseas, como si hubiera ingerido en cantidades exageradas pischis en mal estado, y le daba la impresión de tener llamas en vez de sangre.

    Fue precisamente aquella sensación tan desagradable la que evitó percatarse de que algo le había agarrado completamente. Unos látigos igual de negros que los tentáculos del Feca lo inmobilizaron y lo metió dentro del agujero. Acto seguido, un manto púrpura se formó en el agujero, tapándolo completamente, siendo este imposible de atravesar.

    Dentro del agujero, los látigos que envolvían a Wharo desaparecieron. Se veía dentro de un espacio completamente negro, sin poder distinguir el suelo, el techo y las paredes. Tan solo emergían de ese profundo abismo chafers constantemente, contrastando el blanco desgastado de sus huesos con el profundo vacío.

    El dolor que Wharo sufría cesó. Sin embargo, enseguida notó como la magia en su interior dejó de fluir. Seguía allí, pero ya no tenía ningún control sobre ella, como si hubiera sido completamente taponada.

    No podía usar su propia magia para luchar contra esos seres.

    En cuanto a los aventureros, vieron con horror como el Yopuka, completamente curado de su fatal herida, empezaba a prenderse en llamas. Ardió por segundos, bajo los chillidos de la pobre víctima. Las llamas cesaron, y solo dejaron al descubierto a un esqueleto con las ropas del yopuka. Este empezó a chillar del miedo. No estaba muerto, pero había sido chaferizado. Poco importaba la curación del Feca, el cual salvó la vida al impulsivo guerrero. Había sido maldito. El cuerpo esquelético del Yopuka se petrificó del miedo, impasible en el medio de la sala.

    Los chafers terminaron de levantarse, con un brillo en los ojos que antes no tenían. Se les notaban diferentes, con un aura maléfica incluso para aquellos no muertos. Los 15 chafers, que habían sido liberados del hechizo del Feca al entrar este en la siguiente sala, habían rodeado a los combatientes (a excepción del miliciano, inconsciente y dado por muerto al lado del manto oscuro).

    Dos de ellos arremetieron directamente contra la Ocra, realizando conjuntamente dos estocadas en dirección al cuerpo de esta. Eran numerosos, pero no por ello dejaban de ser estúpidos.

    Un tercer chafer agarró su lanza y la lanzó con precisión en dirección a la cabeza de Abyss.

    Otros cinco fueron directamente a por la Osamodas, dos de ellos atacando hacia el costado, un tercer chafer arquero lanzando una flecha en dirección a la cabeza de la Osamodas, un cuarto lanzando una gran estocada y el quinto realizando un salto para realizar un tajo descendente en dirección a la cabeza de Tsume.

    Tres chafers arqueros parecieron alejarse sutilmente del la primera línea de batalla, tensando sus arcos y preparados para disparar en cuanto alguno de sus enemigos diera un paso en falso.

    Los cuatros chafers restantes fueron a por el único hombre consciente en la sala. Fueron bastante bastante directos, realizando lo que parecía ser un combo. Dos de ellos saltaron con intención de clavar sus oxidadas espadas en cada hombro de Fere, mientras los otros dos realizaron una finta para ir dirigido a los dos costados del tórax.

    Fere realizó un tajo horizontal que arrancaron los brazos de los chafers agachado, sin darles tiempo a acabar de apuñalarlo. Acto seguido, giró su cabeza hacia arriba y exhaló grandes cantidades de llamas en dirección a los dos chafers saltarines a la vez que avanzaba un par de pasos con presteza.

    El resultado no se hizo esperar: ambos esqueletos cayeron con cierto humor en el suelo, mientras estos ardían.


    Dirien
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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Dirien el Miér 21 Nov 2012, 5:57 pm

    Un temblor, una presencia. Sus párpados temblaron, al tiempo que él resistía la tentación de abrir los ojos.

    Sin embargo, veía. No era capaz de ver como si tuviese los ojos abiertos, pero era capaz de sentir los flujos de magia, y estando en aquel lugar, se sentía enfermo.

    Llevaba más de 48 horas encerrado allí. En cuanto la roca se abrió ante él sintió que no podía mirarla o estaría perdido.

    No sabía dónde estaba ni qué ocurría, pero sabía dos cosas: No podía abrir los ojos y...se moría de hambre.

    Se había entretenido analizando con los Ojos Nihilistas los flujos de magia de todo lo que le rodeaba, pero sin una imagen real con lo que relacionarlos, solo eran corrientes de wakfu sin sentido aparente, más aún allí, donde todo se sentía tan caótico.

    Empezaba a plantearse abrir los ojos cuando escuchó lucha en la sala anterior, y la roca de la entrada volar en pedazos. Antes de poder advertirlos, la sala había hecho lo mismo que cuando él había entrado: tragarse al aventurero y sellar las salidas.

    Se concentró y trató de reconocer el tipo de flujo mágico del recién llegado, y se llevó una gran sorpresa al reconocer aquel flujo único mixto.

    Su boca le dolía por culpa de la sequedad de la garganta, y sonó más ronca y moribunda de lo que recordaba.

    -Wharo....dime que no has visto lo que hay aquí dentro.

    Wharomaru
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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Wharomaru el Miér 21 Nov 2012, 7:01 pm

    Un fuerte temblor se produjo tras su golpe. El ruido del derrumbe abarrotó el lugar tras llenarse de polvo. No presintió ninguna hostilidad a su espalda, lo cual provocó un sonrisa en su rostro.

    Sin embargo, los tentáculos soltaron a los Chafers al tiempo que una voz femenina y que parecía susurrar gritó fuerte y claro.


    - ¡¡Cuidado!!

    - ¿Huh? – Balbuceó volteándose, confiado.

    En ese instante una horda de tentáculos, idénticos a los anteriores, se hizo con sus extremidades, sujetándolo.

    Sin esperar más lo llevaron al interior de la caverna, sellándola al instante.

    Un bulto oscuro salió del suelo desde las sombras, viendo la nueva pared que sellaba y la separaba del Feca.


    - ¿Jefecito...? - Preguntó con la voz femenina de antes, mostrando sus ojos marfiles y su mirada inocente, algo atemorizada, con una especie de mano emergiendo del cuerpo hacia su mentón.

    Sintió su cuerpo vibrar, sin inmutarse.
    “Yami, te agradecería una mano” pensó para si mismo mirando de reojo como los tentáculos lo inmovilizaban. “Nos han metido en una Ilusión, Zhamal” respondió una voz gutural, mucho más grave que la del Feca “Han afectado tu cuerpo. Parece que la sangre demoníaca ha reaccionado a lo que has soltado con ese golpe… genio…” finalizó con un suspiro de irritación.“Pues así al menos será divertido” sonrió al responderle a su compañero.

    Sentía su sangre llamear, vibrar, correr a toda velocidad por su cuerpo. Le emocionaba, pero era una pequeña molestia.


    - Vibración… ¿Es todo el dolor que puedo sentir…? Vaya… – Dijo para si mismo viendo su brazo atado.

    Pronto se encontró en un espacio infinito, oscuro, tan negro como la noche. O más bien, purpureo, con una neblina espesa rodeándolo todo.


    - Dejavú… Me recuerda al cuerpecito de cierto familiar tuyo… Yami…- mencionó.

    "Callate y sácanos de aquí pronto, me comienza a irritar esto” respondió la voz en su mente.

    - ¿Recién ahora te comienza a irritar? – Rió divertido – Vale, muchas risas por ahora – Dispuso así su sonrisa, enfocando la mirada en la nada.

    Un destello rojizo invadió sus ojos, cual llamas encendiéndose con cada vez más intensidad
    .

    *Plop*

    De un momento al otro el Feca caía tranquilamente sobre la tierra, con suavidad. Los tentáculos fueron rápidamente absorbidos por sus muñecas y tobillos, que frotó confiado explorando el lugar con la mirada.

    Pronto oyó un conocido llamarlo.


    - Ignífugo, buenas noches – Le sonrió.

    - Wharo....dime que no has visto lo que hay aquí dentro.

    - ¿Ver? – Prestó atención nuevamente a sus ojos que aún brillaban en ese tono carmesí incesante, buscando lo que el Sacrógrito comentaba.


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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Tsume el Jue 22 Nov 2012, 12:13 am

    Caminando Tsume fue hacia la siguiente sala, más algo extraño pasó, un portal se abrió y de el surgieron tentáculos que arrastraron al ultimo misterioso dentro de la siguiente sala, sellándose con una barrera que no permitió la entrada de la sacerdotisa, un ruido extraño le sucedió a lo ocurrido, y sin necesidad de ver supo lo ocurrido, los chafers regresaron nuevamente y más caóticos que nunca.
    Solo una cosa podía hacer, iniciar en un modo de combate más severo. El modo Kitsune
    . Al instante el bastón nueve colas se materializó frente a ella y lo sostuvo en mano.

    ¡Kitsune! -Gritó con fuerza mientras se lanzaba fuera de su ropaje, mostrando su armadura de combate color morada y el bastón siendo liberado a su forma verdadera, cuatro chafers asestaban golpes a la capucha, y una última flecha golpeaba la parte donde la cabeza, llevando consigo a la capucha hasta clavarse en la pared de la caverna.

    Kitsune se alejó esquivando cada flecha de la linea de chafers arqueros a la distancia, y posándose sobre una tumba elevada, en un punto muy favorable para ver todo lo ocurrido comenzó a observar el lugar con cada plano astral existente de forma simultánea, y así intentar descifrar el por que regresan tan rápido aquellos Chafers.

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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Abyss el Jue 22 Nov 2012, 2:27 pm

    -Tengan un respeto por sus mayores...-murmuró, girando sobre sí misma y haciendo ondear su capa al tiempo que extendía el brazo para atrapar la lanza. Sin dejar de girar se agachó, esquivando por muy poco el ataque de los chafers y haciendo un barrido al nivel de sus tibias, tirándolos al suelo.

    Antes de que pudieran plantearse hacer algo más, clavó la lanza en el suelo entre ambos, y el suelo pareció distorsionarse, formando unos colmillos que se tragaron los chafers, enterrándolos bien profundo y a continuación regresando a su sólido estado inicial.

    Carraspeó, asegurándose de que su capa y capucha no se hubieran visto afectadas por el brusco movimiento.

    Vio cómo uno de sus compañeros revelaba su identidad, una identidad poco común y en cierta manera sorprendente.

    "No tienes tiempo para esto."

    Del interior de la capa extrajo una piel mudada de Khan, que siempre llevaba consigo, y la convirtió en un arco. Se agachó y tomó la flecha perdida de un chafer, y apuntó a los esqueletos que quedaban. Con la rapidez de un parpadeo disparó, y cuando la flecha iba a impactar en el esqueleto estalló en infinidad de proyectiles, que agrietaron a los esqueletos hasta que les resultó imposible mantenerse erguidos.

    -¿Has averiguado algo?-miró a la mujer sobre la tumba. Sentía que estaba en trance, como si tratara de canalizar magia y energía, por lo que dedujo que estaba intentando analizar la situación.

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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Ferenir el Vie 23 Nov 2012, 7:00 pm

    Los guerreros neutralizaron con eficacia la oleada de guerreros que se abalanzaron sobre ellos. En especial la ocra, que enterró a sus adversarios de una forma casi obscena.

    Sin embargo, estos volvían a alzarse. En ese momento, la Osamodas, que se puso a rastrear el orgien observando en todos y cada uno de los planos astrales, pudo percibir algo. Se trataba de una acción de alto riesgo, debido al origen oscuro de aquella situación. Sin embargo, pudo percibir en un par de planos algo muy inquietante.

    Los esqueletos parecían ser levantados por torrentes de luz. Unos tentáculos de una luz con el mismo brillo que aquel resplandor cegador de la sala siguiente, aunque ella lo desconocía. Una luz verde brillante, que le daba fuerzas a los esqueletos y los volvía a levantar.

    La Osamodas dirigió la mirada hacia el origen de aquel torrente, casi por instinto. Pudo vislumbrar lo que parecía ser un glifo en la distorsionada pared, a pocos metros del manto que taponaba la siguiente sala. Sin embargo, en cuanto se dio cuenta de lo que veía, aquella luz le provocó una reacción similar a Wharo.

    A diferencia de Wharo, Tsume notó una fuerte jaqueca por unos segundos. Lo que vio era una luz en otro plano, por lo que no le hizo un efecto ligeramente diferente.

    Tsume notaba como aquella luz había penetrado en su mente sin permiso. Inhibió su mente, anulando su capacidad de poder interactuar con otros planos astrales y produciendo aquella fuerte jaqueca.

    Sin embargo, sabía el origen de esos inusuales enemigos.

    Los chafers derrotados se erguían de nuevo, a excepción de los enterrados por Abyss, que, con una voluntad de hierro, estaban emergiendo del suelo, prácticamente como si estuvieran a centímetros del suelo.

    Los chafers ardiendo igualmente se levantaron, pero sus debilitados huesos por el calor no aguantaban el equilibrio y se desplomaban. Sin embargo, y como los chafers enterrados, no cedieron, y fueron arrastrándose cual culebras en llamas en dirección a Tsume, que se veía debilitada por el fuerte dolor de cabeza.

    El chafer lancero, el cual había perdido su lanza, cargó contra Abyss, intentando golpear el borde de su escudo contra su garganta.

    Dos de los arqueros en la retaguardia dispararon en dirección al pecho de Abyss, mientras un tercero disparó a la cabeza de Fere, el cual logró bloquear con su espada.

    Justo después, el Osamodas exhaló de nuevo llamas, esta vez en dirección a los chafers que Tsume abandonó previamente. Los cuatros, consumiéndose lentamente, iban en dirección a la Osamodas, como si los otros dos adversarios no existieran. El fuego los debía de agotar, ya que prácticamente se pusieron a caminar, pero aún así iban acortando inexorablemente la escasa distancia.

    Los chafers se alzaban de nuevo.

    Mientras tanto, el Feca sufría un ataque ligeramente diferente. En el espacio aparentemente infinito, empezaron a hacerse visibles diversos chafers. Algunos eran como el resto, amarillentos por la tierra y la humedad de la zona, pero la mayoría tenían un blanco prácticamente fantasmal.

    Justamente, dos de esos peculiares chafers emergieron desde el aparente suelo del espacio, agarrando las piernas del Feca con el huesudo brazo, mientras usaban el otro brazo para alzar sus sables en dirección a sus muslos, con ademán de incapacitarlo.

    Dos chafers normales cargaron frontalmente, aparentemente confiados ante el ataque sorpresa desde el suelo, queriendo apuñalar los hombros del Feca. Pudo apreciar como 3 chafers arqueros de tonalidad blanquecina tensaban sus arcos, apuntando a su cabeza como si se tratara de una diana.

    En el caso de Dirien, el tener cerrados los ojos le mantenía a salvo de la aparente luz. Al mirar a su alrededor usando únicamente el ojo nihilista, pudo apreciar como una gran mancha de energía se mostraba un poco a lo lejos. A su vez, aquella mezcla de magia mixta única se veía también rodeado de una magia similar a aquella mancha de energía.

    La habitación seguía siendo confusa. Diversos hilos de magia recorrían toda la habitación. El solo hecho de intentar seguirlas mareaba, y en una zona aparentemente lejana se podía percibir un mayor cúmulo de aquellos filamentos, como si fuese una gran pelusa de magia.

    Realmente el hambre que el Sacrógrito pasaba era insoportable. Su boca parecía estar hecha de polvo, doliéndole fuertemente la garganta al gesticular. Un sonoro sonido de sus tripas pareció alertar de su presencia a los chafers de la zona, recibiendo la amabilidad de 4 hospitalarios chafers. Como seres desquiciados, prácticamente se echaron encima del sacrógrito, el cual solo pudo ver una gran mancha de magia que pasaba a través de aquellos confusos hilos.

    Estando prácticamente encima de él, dos de los chafers hicieron ademán de atravesar sus clavículas con sus oxidadas espadas, mientras los otros dos fueron en dirección a su abdomen.

    El ataque lo habría pillado por sorpresa si no fuera por el estridente sonido de los huesos al correr, pero no pudo ver hacia donde iban los ataques de aquellos confusos seres.

    En cuanto al Yopuka chaferizado de la primera sala, este dejó de temblar y de llorar. Su cara mostraba una extraña expresión de sorpresa (pese a tener la expresividad de un chafer), y sus cuencas mostraban una lucidez extraña.



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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Dirien el Vie 23 Nov 2012, 8:11 pm

    -Por favor.-su voz ronca resonó en la sala.

    Se sentía subestimado en exceso, casi ofendido. Si los chafers le habían descubierto era porque él así lo había querido, deshaciéndose de la barrera aislante que había creado a su alrededor.

    "Cuando eres incapaz de escapar lo mejor que puedes hacer es sentarte y esperar calladito a la ayuda...Qué soberbia, creer que tienen oportunidad contra mí."

    Las espadas se detuvieron en el aire, incapaces de avanzar. No es que hubieran sido inmovilizadas, simplemente la densidad del aire alrededor del filo era tan grande que no podían seguir adelante, como si toparan con un muro invisible.

    Dirien era uno con al aire, por lo que era capaz de sentir a través de él cualquier cosa. El más mínimo olor o sonido, e incluso podía percibir la forma del espacio. Así era como había sobrevivido todo aquel tiempo, desplazándose en la oscuridad esquivando todo ser viviente y no-viviente que pudiera delatarlo.

    Con tranquilidad y sin abrir los ojos, posó sus manos en los cráneos de los chafers que buscaban golpearle las clavículas.


    -Es una pena que estéis tan descompuestos...Vuestra cabeza está completamente hueca.
    -hizo que el aire del interior de sus cráneos se arremolinara y comprimiera, hasta no poder más, y luego lo soltó. El enorme cambio de presión hizo que la cabeza les estallara y la columna vertebral cediera ante el impacto, quebrándose y desmembrando todo el esqueleto de los dos chafers.

    Pasó de largo de los otros dos chafers, chasqueando los dedos. En el acto una esfera envolvió a ambos, hecha de aire cortante, y empezó a reducirse, triturando a sus prisioneros lentamente, levitando.

    -Estoy muy hambriento, necesito algo con un mínimo de carne...-caminaba con seguridad, despejando cualquier posible obstáculo con viento, sin inmutarse. Sabía a dónde se dirigía, aunque no sabía cómo era su destinación.

    Era incapaz de ver qué era esa maraña de magia, pero necesitaba acabar con ella cuanto antes.

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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Wharomaru el Dom 25 Nov 2012, 2:49 am

    Wharo notó la sequedad de la voz de su compañero.

    - Ahora te ayudo, solo dame un segundo – Sonrió con confianza, notando la casi media docena de Chafers agrediéndolo.

    Un giro dio al saltar velozmente del suelo, levantando a los chafers que lo sujetaban sin remedio. La fuerza del giro los estrelló contra los dos atacantes, inhibiendo sus golpes y a la vez usándolos de escudo contra los proyectiles de los tres arqueros.

    Cayó de pié sin esfuerzo alguno mientras los chafers rodaban por el suelo tras soltarle. Una masa oscura emergió del suelo, cual Pacman, devorando a los chafers y desapareciendo en el acto con ellos dentro para impedirles volver definitivamente.


    - ¡Jefecito! – Gritó alegre mientras emergía del suelo cual tiburón y se zampaba a los muertos.

    - A bueno hora, Sombra – Guiñó su ojo.

    Como una ráfaga imparable, el Feca ya estaba tras los Arqueros, con una enorme cuchilla reemplazando su brazo derecho, la cual relucía en un tono zafiro, notable en medio de la oscuridad.
    Así, con un movimiento fugaz, atinó un mandoble de su cuchilla contra los Arqueros, cortándolos como si de mantequilla estuvieran hechos, y mandándolos a volar, separados en dos, a varios metros de distancia.

    Una cantimplora y un pan con forma de Flor cayeron desde su manga izquierda. Él los atrapó con su mano.


    - ¡Ignífugo! – Llamó divertido a Dirien, lanzándole el Pan y la Cantimplora sin demora.

    Se aseguró de ralentizar lo suficiente a los Chafers y se dispuso a juntarse con el Sacrógrito, seguido por Sombra que avanzaba por el suelo como tal. Sus ojos aún brillaban como llamas, pero decidió intensificar su habilidad aún más. La marca extraña de sus ojos pareció moverse, cambiando la forma hasta de la pupila misma.
    Pudo ver, algo más leve que Dirien, la cantidad de flujos del lugar, extrañándose.


    - Hmmm, eso era – Pensó en voz alta.

    Los chafers se levantarían tras ellos, al menos los que su Sombra no haya devorado y desaparecido. Por ello mismo, hizo un gesto para ella, indicándole.

    Ella levantó su “mano” hasta su frente, aprovativa, y de un giro se sumergió en el suelo, comiéndose y desapareciendo de la faz de la existencia todo rastro de los Chafers, para evitar su regreso.


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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Tsume el Dom 02 Dic 2012, 4:31 pm

    Una dolor intenso le recorrió por su cabeza, tan intenso que apretó con fuerza el bastón y perdió visibilidad de los planos astrales, más ya sabía -a grandes rasgos- que lo generaba...

    El dolor cesó, fueron solo segundos, más tan intenso el dolor que si hubiese durado dos minutos te mataría por tal sufrimiento. Al cesar el dolor se adentró a la batalla al instante, cayendo de rodillas golpeó con la base de su báculo la tumba donde se encontraba, brillando el arma de un rojo intenso, un un fulgor divino nunca antes visto, y al instante alrededor de los chafers presentes un circulo de fuego los cautivó conteniendoles por poco tiempo, la cola de la osamodas Tsume salió y incendiándose en llamas color violeta se dividió en dos, permaneciendo así dos colas de fuego permanentes...


    -Tenemos poco tiempo...-dijo a quien escuchara- estos chafers, son marionetas mágicas... Algo colocó un sello, tal vez de reanimación oscura, o de conexión con "eso"... Sea quien sea, está jugando con nosotros...

    Una voz escuchó en su mente: "Escucha, hija mía, te he devuelto tu contacto con los planos astrales, más no vuelvas a usar la visión, puede matarte si lo vuelves a hacer...".
    Un sonido se escuchó, un chafer simplemente cayó hecho trizas ante el calor; repitiéndose ésto una vez más todos sabían que sucedería después

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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Abyss el Dom 02 Dic 2012, 6:34 pm

    En cuanto sintió que los cadáveres se ponían de pie de nuevo suspiró, dejando caer su capucha y su capa, revelando su identidad.

    Mientras sentía su melena roja soltarse y caer sobre sus hombros lentamente, con una agilidad asombrosa llevó la mano al carcaj de su espalda y tomó cuatro flechas en un solo movimiento, colocándolas en el arco con precisión y habilidad.

    Disparó una, giró un par de grados y disparó otra. Luego se giró y disparó otras dos. Saltó hacia delante, tomando tres flechas más del carcaj que tenía en el muslo y las cargó, disparando dos seguidas en la misma dirección y finalmente giró sobre sí misma 180º y dejó ir la última.

    Por último se agachó con fuerza, golpeando el suelo con el puño.

    Sintió la sala vibrar, mientras extendía su magia por todos y cada uno de los proyectiles que había arrojado.

    Todas y cada una de sus saetas se había clavado en el esternón o cráneo de los chafers con una puntería digna del mejor ocra.

    En cuanto el puño de Abyss tocó el suelo, las flechas emitieron un fogonazo de luz, y antes de que los esqueletos pudieran reaccionar el suelo bajo ellos se volvió líquido, tragándoselos hasta la altura del cuello y a continuación solidificándose, encerrándolos.

    Abyss se alzó, contemplando al único chafer al que no había logrado acertar: el yopuka.

    Sentía que la fatiga empezaba a hacerle mella, producto de ese último movimiento, extremadamente poderoso.

    -Bien...solo queda un sacrilegio por erradicar. -sentía el sudor frío recorrerle la desagradable anatomía femenina- Démonos prisa.

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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Ferenir el Dom 09 Dic 2012, 8:42 am

    Todos los chafers que se encontraban en la primera sala habían sido eliminados.

    Aparentemente...

    Un grito resonó por todas las salas de la mazmorra. Un grito antinatural, prácticamente el chillido de alguien cuya vida está a punto de finalizar.

    Solo Tsume pudo apreciarlo, pero la magia de la zona de la pared donde parecía venir la fuente de energía palpitó, produciendo una onda de energía invisible e imperceptible.

    La onda alcanzó al Yopuka, y este empezó a chillar con una intensidad similar al grito anterior. Se alzó de golpe, con su mirada hueca, y se llevó su mano huesuda al craneo.

    Los chafers seguían vivos. Incapacitados, pero vivos. Y el Yopuka parecía saber eso. Chafers de energía parecían salir de los restos de los esqueletos, intangibles, inalterables.

    El espectáculo era, como mínimo, fantasmal. Más de una decena de esqueletos fantasma de pie, dejando atrás sus esqueletos ahora inanimados y inútiles.

    Un símbolo apareció en la frente del Yopuka chaferizado. Este empezó a brillar, y los chafers fantasmas fueron absorvidos por el guerrero chaferizado. Tal cual. Sus etéreos cuerpos se vieron deformados como si se vieran envueltos en un agujero negro, con el craneo del Yopuka como eje.

    Duró un par de segundos. Lo absurdo de la situación dejó a los presentes impactados.

    El cuerpo del Yopuka empezó a mutar. Su pelo empezó a crecer con ansiedad, tiñéndose de un sucio color gris. Los huesos se vieron reforzados por más y más capas del óseo material, convirtiéndolo en un ser bastante amorfo. Especialmente en la cabeza, con el símbolo brillante escondido entre más de cinco capas de hueso.

    Sus manos y parte del brazo empezaron a fundirse, utilizando un repugnante material para formar en sus dos extremidades unas peculiares espadas dentadas.

    Además, su costillar y zonas huecas empezaron a llenarse de un líquido rojo que se solidificaba con una facilidad asombrosa. Encima, zonas débiles como las articulaciones se cubrieron de una capa de hueso para protegerlas (estilo rodilleras y/o armadura).

    Al principio, Fere creía que la dolencia del Yopuka podía ser una ilusión. Pero parecía haberse equivocado. Del Yopuka original solo quedaba sus ansias de pelea.

    Sin ni siquiera acabar de mutar, el Yopuka cargó con una velocidad impresionante contra Abyss. Era deforme y tampoco muy grande, pero su velocidad y fuerza aumentaron con mucha diferencia.

    Con un brazo-espada, cortó con facilidad uno de los extremos del arco, rompiendo la cuerda y inutilizándola, mientras usaba su brazo-espada derecha para querer rajarla desde el hombro hasta la cadera.

    A Fere le dio el tiempo justo para tocar su látigo, enrollado en el cinturón. El látigo, como de costumbre, reaccionó con la orden mental de Fere -agárralo- y, sin siquiera ser desenrollado, fue cual serpiente contra su presa hacia el brazo del Yopuka, intentado sujetarlo. El látigo unía la espada del Yopuka con la cadera de Fere, en un concurso de fuerza. Sin embargo, la fuerza del Yopuka era demasiado grande, siendo el látigo una molestia que únicamente lo estorbó un segundo antes de llegar a su meta (el hombro de Abyss).

    En la siguiente habitación, donde Wharo y Dirien se encontraban, los chafers recibieron un efecto similar. El origen de la luz que afectó a Wharo palpitó, produciendo una onda de energía inalterable, invisible para Wharo. Sin embargo, esta sí era visible para Dirien y sus ojos especiales. Un efecto similar a una granada cegadora en plena cara fue lo que recibieron los ojos de Dirien. Justamente cuando la comida y bebida fue lanzada por Wharo. Esta se desparramó contra el suelo, sin que Dirien se enterara siquiera donde había caído.

    Esa onda de energía invisible para casi todos los ojos produjo el mismo efecto en los chafers que en la primera sala. Etéreos, la energía o almas residuales de los chafers se alzaron, dejando atrás a sus carcomidos cuerpos.


    Entonces, comenzaron a andar hacia la luz. Eran intangibles, etéreos, por lo que los chafers de energía no podían ser eliminados. Un chafer alcanzó la luz, y esta lo engulló con brusquedad. Solo en ese momento la luz se incrementó y empezó a actuar con violencia. Wharo y Dirien empezaron a notar como sus fuerzas iban mermando a una velocidad cada vez más rápida.

    Con cada chafer engullido, la luz se hacía cada vez más intensa y hambrienta. Un segundo chafer ya había sido engullido, y otros dos estaban a punto.

    La luz ya emitía una luminosidad cegadora para los ojos de Wharo. En esos momentos ya era más que obvio que el origen de la luz se encontraba en el otro lado de la pared, pero no se podía predecir qué la producía.

    Solo sabían que si la situación duraba más, morirían.

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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Dirien el Dom 09 Dic 2012, 7:08 pm

    Recordó los teatros de Bonta y el nerviosismo que le producía salir al escenario. Saberse el guión y tener que interpretarlo frente a la multitud no eran el problema...lo que le ponían nervioso eran los focos, sentirse objetivo de tanta gente.

    Aquella opresión que le hacían sentir los focos afloró de nuevo en su cuerpo cuando el cegador destello le noqueó pese a tener los ojos cerrados.

    Cayó hacia atrás, cubriéndose la cara. Sintió el mrodisco de la roca contra la nuca cuando golpeó el suelo, y a continuación notó algo golpear el suelo, algo blando.

    "Comida".

    La bestia dentro de él se despertó con un poderoso rugido. Esta vez no provenía de su garganta, sino de su estómago, pero seguía siendo igual de aterrador o más.

    Se puso en pie sin tener que utilizar las manos, que todavía le cubrían el rostro, y se irguió usando solamente la fuerza muscular de sus piernas y su cintura.

    Un pulso casi imperceptible emanó de su cuerpo, y una invisible ráfaga de viento recorrió la sala. Como si de un sónar se tratara, cuando el aire regresó al sacrógrito éste había analizado al completo la estructura de la sala.

    La sala entera tembló, y la comida arrojada por Wharo levitó hasta donde se encontraba Dirien, y el sacrógrito la devoró con ansia ignorando los cadáveres fantasmales que se congregaban en la luz.

    Devoraba cada centímetro de comida con ansia infinita, y cuando hubo terminado, se bebió toda el agua de la cantimplora de un largo y angustioso trago, como si estuviera al borde de la muerte.

    Terminó, y con un jadeo fuerte dejó caer la cantimplora al suelo. Abrió los ojos, ahora verdes y tan normales como los de cualquiera. Parpadeó varias veces y volvió a cerrarlos por culpa de la creciente luz.

    Extendió las manos hacia la oscuridad, y ésta se solidificó tomando forma de espada. Extendió la otra mano hacia el poderoso foco de luz.

    -Apágate.

    Cerró los dedos formando un puño y la oscuridad de la sala pareció crear un enorme remolino y se concentró sobre el fuerte foco de luz, extinguiéndolo. Tras varios segundos de concentración la oscuridad ganó el pulso a la luz y la extinguió por completo.

    Luego recordó los tres días encerrado y los cadáveres profanados, y se enfureció.

    Guiado por el poder de la ira, su brazo trazó un arco en el aire mientras empuñaba Nightmare. La oscuridad se cernió sobre la caverna y se convirtió en un poderoso tornado de llamas negras que dieron de lleno en el lugar del que antes salía la luz con la fuerza y la furia de una tormenta.

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    Re: [Rol] La maldición ósea.

    Mensaje por Wharomaru el Vie 14 Dic 2012, 12:23 pm

    El estómago de un hombre siempre fue uno de sus puntos más débiles y una de sus armas más fuertes, que si lo habrá sabido Wharo durante todos esos años.
    La luz enceguecedora fue engullida a gran velocidad por la oscuridad del sacrógrito y acto seguido éste liberó un potente tornado de llamas que consumió el pasillo entero, dando de lleno al emisor de la luz, según notó Wharo gracias sus ojos.

    Esbozó una leve sonrisa en su rostro.


    - Sombra, boost completo, alerta – Se limitó a decir al tiempo que una esfera de textura de cielo estrellado se mostraba y desaparecía velozmente tanto a su alrededor como al de Dirien.

    - ¡Si, mi jefe! - Sombra clavó dos tentáculos en el suelo y pronto todos sus aliados en la habitación sintieron sus cuerpos mucho más ligeros y menos desgastados, levemente.

    En una ráfaga fugaz y casi imperceptible Wharo atravesó el pasillo entero, sin ser alcanzado en lo más mínimo por las llamas listo para azotar la siguiente puerta y abrirse paso a la siguiente sala.


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    Re: [Rol] La maldición ósea.

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