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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] Huracán de cólera

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    Dirien
    Sacrógrito - Rango 5 - Caballero de Amakna
    Sacrógrito - Rango 5 - Caballero de Amakna

    Mensajes : 440
    Fecha de inscripción : 12/10/2010
    Edad : 27
    Localización : Desconocida.

    Ficha
    Raza: Sacrógrito
    Primera habilidad: Demoncry Mode
    Segunda habilidad: Kazeshini

    [Solitario] Huracán de cólera

    Mensaje por Dirien el Jue 05 Jul 2012, 10:13 pm

    Spoiler:


    El mar estaba embravecido. No había rastro de los pischis, y el viento soplaba con fuerza, meciendo violentamente las copas de los árboles. Nubes de tormenta se avecinaban desde Moon, y no presagiaban nada bueno.

    Su capa roja ondeaba al viento, y su coleta rubia también se mecía violentamente al son del viento. Fujur, el osamodas, permanecía contemplando el océano embravecido desde la playa, ignorando el agua que le salpicaba por culpa de la violencia de las olas.

    Sus ojos azules estaban fijos en la isla de Pandala, pues tenía un mal presentimiento.
    Sus contactos le habían informado hacía unos días que, alrededor de una semana atrás, se había empezado a detectar una anómala y preocupante cantidad de magia oscura en el subsuelo pandálico. No le dio mucha importancia, pero cuando recibió más informes que relataban que a medida que pasaba el tiempo ésta se hacía cada vez más y más intensa, decidió ir por su propia cuenta a comprobar qué ocurría.

    Ahora estaba allí y lo sabía con certeza. Algo estaba a punto de suceder.

    -Esta sensación...creo que la he sentido antes...-murmuró, molesto, sin apartar la vista del contorno de la isla en el horizonte-.

    Fue como si el mundo le hubiera escuchado. En aquel preciso instante sintió cómo la tierra bajo sus botas se estremecía con un breve temblor. El mar se agitó todavía más y contempló, atónito, cómo la isla entera de Pandala se agitaba violentamente. Era un terremoto, pero...¿¿Por qué?? No era una zona de actividad geológica, entonces...¿Qué diablos estaba sucediendo?

    Fue entonces cuando las nubes de tormenta, que ya cubrían toda la región, se estremecieron con un fugaz y atronador destello de luz, que como si de una serpiente eléctrica que recorría el cielo impactó brutalmente contra una de las montañas de la isla.

    Tuvo que cerrar los ojos por culpa del fuerte destello, pero cuando los abrió no creía lo que veía.

    -Una serpiente...de fuego...-atónito, se frotó los ojos, pero aquella visión no desaparecía.

    En la cima de la montaña impactada por el rayo, como si surgiera del interior de la tierra, surgía una colosal serpiente flamígera, enroscada todo lo larga que era, como un Dios que desciende a la tierra para contemplar su creación.
    Lenta y majestuosamente empezó a moverse, cruzando el cielo oscurecido por las nubes de tormenta. No podía creerlo.

    -Viene...viene hacia aquí...-murmuró empuñando su espada, sintiendo como un creciente temor se apoderaba de su corazón.

    ___________________________________________________________

    Spoiler:
    Banda sonora del enfrentamiento: http://www.youtube.com/watch?NR=1&feature=endscreen&v=vs7qCeYkUk8




    Era imparable y enorme como un meteorito .
    La serpiente ígnea se aproximaba a las costas de Astrub sin detenerse, y a medida que se aproximaba Fujur pudo reparar en un detalle. Sobre la cabeza de la llameante serpiente, podía distinguirse una figura. Una persona, de pie, levitando sobre el fuego, cruzado de brazos.

    Al principio, Fujur estaba más que alarmado. A medida que la enorme serpiente estaba más y más cerca, comenzó a comprender por qué se sentía de aquella manera, y la expresión de incredulidad se convirtió en satisfacción.

    Apretó con fuerza la empuñadura de su espada, al tiempo que reconocía las facciones del hombre que se dirigía hacia él montado en un monstruo salido del infierno.

    Cabello gris y expresión desafiante, ropas claras ondeando al viento...Sí, todavía le recordaba. Y su espada no había olvidado el sabor de su sangre.

    -...Has llegado hasta este nivel...Dirien Demoncry...Nada mal.

    Él, desde su demoníaca montura, sonrió también. Fujur desenvainó su espada al tiempo que la enorme serpiente de fuego abría las fauces y un aliento flamígero descomunal emanaba de ellas, carbonizándolo todo.

    Fujur salió de entre las llamas, empuñando su espada, dirigido a toda velocidad hacia Dirien, dispuesto a derribarlo de la monstruosa montura.
    Pero éste ya le esperaba.
    Con un movimiento de mano creó una poderosa corriente de viento que derribó de su trayectoria a Fujur, que cayó en el agua. Sin apenas tardar un instante el osamodas se incorporó, con el agua por las rodillas y las embravecidas olas golpeando su cuerpo.

    -La última vez no eras así de ágil...Me gusta.-murmuró el osamodas.

    -La última vez tenía seres queridos que proteger.-la mirada de Dirien era fría. Si Fujur hubiera sido un hombre normal se habría sentido intimidado- Ya no tengo nada que perder.

    Fujur sonrió y se propulsó a toda velocidad tratando de empalar a Dirien desde el agua con su espada, pero cuando parecía que iba a lograr su objetivo fue repelido brutalmente por un coletazo de la serpiente ígnea, y regresó a la arena con la ropa chamuscada. Una vez allí no perdió tiempo y corrió esquivando el aliento ígneo del monstruo.

    -No lo entiendo...Controlar ese monstruo tiene que ser sofocantemente duro, y su tiempo de reacción no debería de ser tan bueno...¿Cómo diablos lo hace? -esquivó varios coletazos de la serpiente de fuego, que atacaba con la cola flamígera como si se tratara de un aguijón.

    Con cada envestida de la cola se levantaba una enorme nube de arena, hasta el punto de crearse una cortina entre el atacante y el atacado. Tras cinco estocadas, Fujur se percató de que era imposible prevenir el siguiente ataque.

    "Sin embargo él no duda...¿Cómo lo hace para atacarme tan certeramente...?"


    ___________________________________________________________


    -Deberías recordar lo siguiente... -la voz provino de detrás de Fujur. Se giró a una velocidad impresionante blandiendo la espada, lanzando una estocada sin duda mortal.

    Dirien, con los antebrazos envueltos en lo que parecían unos guanteletes hechos con hilos metálicos, detuvo el golpe a tiempo, retrocediendo bastante, dejando marca de su trayectoria en la arena. Fujur no se dejó sorprender. Empujó su espada hacia delante, acercándose al sacrógrito lo suficiente como para asestarle un brutalmente poderoso puñetazo en el estómago, que le hizo levantarse varios centímetros del suelo mientras perdía todo el aire.

    Antes de que Dirien pudiera recuperarse Fujur giró sobre sí mismo usando su pie izquierdo como eje, asestando una poderosa patada voladora en el costado de Dirien, lanzándolo por los aires varios metros, haciendo que se perdiera entre la nube de arena. Nada más recuperar el equilibrio saltó hacia atrás, esquivando un nuevo coletazo de la enorme serpiente ígnea, que reanudaba su ataque.

    "Puede controlarla nada más recibir todo ese daño...sin duda es más fuerte que hace un mes...me sorprende que siga vivo después de cómo acabó nuestro último encuentro."

    - ...No tener nada que perder es lo que marca la diferencia entre un hombre que pelea con todo lo que tiene y un hombre muerto. -la voz provenía de todas partes, imposible de detectar.

    Fujur miraba rápidamente en todas direcciones, preparado para cualquier ataque, pero no esperaba lo que aconteció.

    La nube de arena se disipó a tiempo para mostrar a la enorme serpiente de fuego, que estaba enroscada trazando un círculo a su alrededor, moviéndose con gran rapidez para estrechar el cerco sobre él, tratando de aplastarle.

    Sin dudarlo un instante Fujur saltó con fuerza hacia arriba, por la única vía de escape posible. Como suponía, allí le esperaba Dirien.

    Sin embargo, algo en él era perturbador. Lo que a primera vista le habían parecido ojos fríos, no lo eran realmente...Eran de otro mundo. Sus globos oculares eran oscuros por completo, y sus iris eran dos aros azules como el enturbiado mar.
    Aquella perturbadora visión le confundió un segundo, lo suficiente para crear una apertura en su defensa, y recibió de lleno una estocada en el estómago por parte de Dirien.

    Cuando miró con qué le apuñalaba vio que el sacrógrito no tenía nada en las manos, sin embargo, una presencia invisible le cortaba la carne y le drenaba la sangre, mientras la espada invisible se iba tiñendo de rojo.
    Todavía empalado dirigió un tajo hacia el sacrógrito, que se cubrió como pudo con su otro brazo, protegido por los guanteletes metálicos.
    Antes de que el osamodas pudiera reaccionar, debilitado por su herida en el estómago, el sacrógrito había agarrado el filo de la espada con la mano y le sonreía, triunfal.

    Se encontraban suspendidos en el aire. Dirien, levitando, y Fujur, apuñalado por completo por la espada invisible y con la espada inmovilizada.

    -Yo soy del primer tipo de hombre. ¿Y tú?-murmuró el sacrógrito, clavando en él sus aterradores ojos negros como la noche.


    __________________________________________________________

    El cielo, oscurecido por las nubes de tormenta, se iluminó de pronto cuando un rayo cayó en medio del mar. El estruendo llegó instantes después, en el mismo momento en el que una fuerte lluvia comenzaba a caer sobre ellos, como si la naturaleza llorara al contemplar tanta violencia.

    Con la violenta lluvia cayendo sobre ellos, el osamodas esbozó una sonrisa para nada inocente.

    -Soy el tercer tipo de hombre...El que disfruta arrebatando todo lo que tiene al primero.

    Otro rayo, más cercano, iluminó la destrozada playa, y durante un segundo Dirien creyó ver al mismísimo diablo frente a él, como si las sombras y claroscuros que proyectó el relámpago hubieran revelado la verdadera identidad de su enemigo...Y Fujur no dudó en aprovechar aquel precioso segundo.

    Asestó un demoledor cabezazo a Dirien, que, pillado por sorpresa, cayó hacia atrás, liberando el hechizo de ataque que empleaba para atravesar al osamodas.

    En los preciosos instantes en los que el sacrógrito caía ahcia atrás, Fujur aprovechó la fuerza de gravedad para caer hacia atrás, girando sobre sí mismo a una velocidad de vértigo para acelerar su caída. Tocó el suelo en una milésima de segundo, antes de abalanzarse hacia el semi inconsciente sacrógrito, que todavía no había caído al suelo.

    Tal era su velocidad que cuando atravesó el estómago de Dirien, se lo llevó por delante varios metros antes de que ambos chocaran contra el tronco de una palmera.
    El impacto fue brutal para el sacrógrito, pero Fujur apenas se vio dañado.

    Retiró su espada del estómago de su contrincante y se apartó el pelo mojado de la cara, sonriendo triunfalmente.
    -¡Hacía mucho que no me divertía así! Sabía que hacía bien dejándote con vida... -rió-.

    Dirien lo miró, con un odio y resentimiento infinito. Sus ojos habían regresado a la normalidad, y su cara estaba empapada en sangre por culpa de los golpes. Se encontraba mareado y fuertemente desorientado, y todo le daba vueltas. Todo menos aquél endiablado individuo.

    -Con todo el tiempo que he pasado entrenando...haciéndome más fuerte...y después de agradecer a Jiva por encontrarte por casualidad...-no sabía si eran lágrimas de impotencia lo que brotaban de sus ojos o era la molesta lluvia que caía sobre ellos apocalípticamente- ¡¿...Y seré incapaz de hacer justicia?!

    De pronto, la expresión del hombre rubio pareció ablandarse, y le acarició el empapado cabello gris al sacrógrito, que era incapaz de moverse.
    Se inclinó, y le susurró a la altura del oído:
    -Quien gana es quien escribe la historia. El vencedor es quien tiene razón, y quien imparte justicia. -se separó de nuevo, para que Dirien pudiera contemplar cómo el osamodas alzaba su espada, listo para acabar con su vida- ¡¡Yo soy la Justicia!!

    Dirien lo miró a los ojos mientras Fujur le sentenciaba a muerte. Su impotencia y desesperación se habían convertido en cólera, más furiosa que el embravecido mar y la violenta lluvia.

    Sintió cómo la espada cortaba el aire, silbando, mientras descendía sobre su cabeza.

    - ...No lo toleraré...-murmuró, casi inaudible. La espada se detuvo.- ¡¡¡NINGÚN DIOS NI HOMBRE VA A SER QUIEN DECIDA QUÉ ES LA JUSTICIA POR LA QUE TANTO HE LUCHADO!!!

    Antes de que Fujur acabara de ejecutar su movimiento mortífero, fue arrollado tan brutalmente que apenas fue visto.
    La serpiente de Dirien había derribado a Fujur con toda su fuerza, atrapándolo con sus colmillos.

    El ser, cuyo fuego se había extinguido por la lluvia, ahora mostraba su verdadera apariencia. Estaba formada por viento puro, de color negro, lo que le daba un aspecto demoníaco e irreal. Se encontraba constriñendo con una fuerza monstruosa el cuerpo del osamodas, que se retorcía de dolor para zafarse del mortal y cortante abrazo del animal, que estaba formado por viento cortante.

    Dirien cayó al suelo, la espalda contra el empapado tronco de la palmera, aferrándose el malherido estómago. Extendió la mano en dirección a la sangre que le había extraído antes a Fujur con su espada de viento, que se había derramado sobre la arena, y logró curar su herida en el estómago.

    Se puso en pie, tambaleante, y caminó haciendo eses hacia Fujur, quien se retorcía en un charco de sangre, incapaz de deshacerse del mortal abrazo de la enorme serpiente. Lo miró y extendió el brazo hacia él, en el preciso instante en el que la serpiente se disolvía, dejando caer al osamodas al suelo, en un charco de agua y sangre bajo la lluvia.

    Sin poder soportar más el cansancio acumulado y el dolor de sus heridas, también se desplomó sobre la arena, exhausto.

    -...Dirien Demoncry...no olvidaré tu nombre...lo prometo.-escuchó murmurar a Fujur antes de perder la conciencia.

    __________________________________________________________

    Lo que recordaría de después del combate serían voces y susurros, movimientos furtivos al otro lado de sus párpados cerrados.
    Cuando a la mañana siguiente se despertara, se encontraría arropado en una capa roja con un sol oscuro grabado en negro y el rastro de la calidez de un beso.
    No había rastro de Fujur y no había sido asesinado estando inconsciente, por lo que solo le quedaba una opción.

    < < Está viva...y sigue preocupándose por mí...> >

    Con aquel pensamiento se envolvió en la capa roja y miró al sur.

    -Brakmar...me pregunto qué se esconderá allí después de tanto tiempo de intrigas y secretos.

      Fecha y hora actual: Lun 26 Jun 2017, 5:49 pm