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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

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    Evix
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    [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

    Mensaje por Evix el Mar 03 Jul 2012, 7:45 pm

    ¡Hola!

    Este RP es una historia de género de aventuras/ficción/acción/fantasía. El Obo Magocio es una criatura que creé hace tiempo por un error disléxico, al intentar decir "lobo mágico", dije "Obo Magocio", convirtiéndose en una criatura ficticia entrañable en mi jerga cotidiana y en la de mis amigos. Hoy he tenido la inspiración de convertir ese espectro de idea en un RP aventuresco, pintoresco, pero no especialmente de humor. Espero que les guste, ¡les dejo con la sinópsis!.

    ~~

    Flastos, un poderoso ser, ha intentado destruir el Mundo de los Doce profanando el Templo Sagrado del Equilibrio.
    No lo consiguió, pero ha fraccionado el Poder Astral que da la vida al protector de nuestras tierras, el Obo Magocio.
    Yinnan, un joven Feca de una aldea pesquera, intentará demostrar a su pueblo que no es un cobarde como todos piensan, sorprendiendo a todos enfrentándose a reestablecer el poder del Obo Magocio.
    ¿Qué aventuras logrará?


    Última edición por eV-Ix el Vie 13 Jul 2012, 9:39 pm, editado 2 veces
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    Evix
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    Re: [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

    Mensaje por Evix el Miér 04 Jul 2012, 7:55 pm

    Capítulo 1: El Obo Magocio

    La tierra drenaba el agua de las nubes. Llovía con paso fuerte y no dejaba ni tan siquiera al aire respirar. La noche era vigía sobre Páramo Hoob y avistaba cada movimiento extraño. Pero no podía avisar a nadie.

    Una anutrof retaca y gigante pacía sobre la valla de madera de su porche, una casa campera y veraniega. Pero no era ésta la etapa estival del momento. Era un invierno y aquello un aguacero.

    La mujer, abstraída en sus sueños, era la protectora del lar, un condado natural y discreto. Ella era una mujer y en su mejor fase, curtida, que aparentaba ser mansa y reacia en querer generar disputas en trifulcas. Y no lo era, pero como toda dueña a su rancho, escopeteaba si se creaba la existencia de un intruso.
    Pero aquella noche no. Los olores de cocina cálida al caer la oscuridad, los grillos chillando en sus escondites, la lluvia cayendo sobre tierra que antaño sufrió de sequía, era reguero de paz interior para ella, y le hicieron mella haciendo que cayese dormida.

    Entre las sombras, se languidece otra más, que avanza al intento de ser discreta, corriendo alteradamente entre la maleza y la hierba, que empapaba su cuerpo más de lo que estaba. Su estatura y porte acobardaba. Un ser sin rostro ni figura avanzaba como un animal asesino por los campos cultivados, haciendo un pueblo conectado por mazorcas de maíz.
    Cambió su postura por una más canina, y avanzando como un perro endemoniado, logró al fin tener ante él lo que llevaba tiempo queriendo hallar. El lobo atravesó el bosque por detrás de la casa de la anciana, que dormía, y a grandes zancadas se perdió en sus confines.

    Descubierto entre un laberinto de troncos y lianas, un santuario se erguía robusto sobre la tierra. De color blanco envejecido por el paso del tiempo, se elevaba por una escalera que conducía a una estancia techada y sujeta por columnas, que rodeaba un enorme pilar, y que por ambos extremos se subía, a través de unos pequeños escalones. El ser sin rostro arrancó con furia su marcha y subió a pasos agigantados y torció poco después por la derecha, girando sobre el enorme pilar. A la subida se encontró con una fachada de piedra de la montaña a la que aquel singular edificio se encontraba acoplado.

    Cambió su postura sobre dos patas y se adentró por el enorme boquete que permitía la entrada.
    El interior era tenue y oscuro, solo iluminado por la luz lunar que se asomaba por donde acababa de entrar. La sala no era más que una plazoleta no muy grande empapada en agua hasta los tobillos y una sala concéntrica rodeada de columnas separadas. Al final de la sala había un pasillo que acababa en una robusta e imponente puerta de metal albino, encadenada y engarzando un opulento candado. Sin dudarlo, la bestia encendió sus válvulas y se disparó contra la barrera, golpeándola con fuerza y haciendo que vibrara toda al estructura.
    - ¿Qué ha sido eso?
    Una Yopuka de piel negra con pelo castaño, recogido en un moño, y portando una túnica dorada que le llegaba hasta los pies, se encontraba apoyada en junto a un altar. Se encontraba al otro lado de la coraza que los separaba de la bestia que embravecida empujaba contra ellos. Se encontraba junto a otra mujer, una Ocra de piel como la yema y pelo como la escarcha, suelto y lacio, y portando la misma túnica. Ambas se encontraban al lado de una criatura gigante. Indescriptible. Bajo una capa negra, de espaldas, miraba por una ventana que daba al bosque más recóndito y más íntimo de la naturaleza, más secreto. Su voz sonó:
    - Ha venido – con un lento arrastre de las vocales, una voz grave y a la vez cariñosa emanó de su garganta.
    - No es posible – susurró la Yopuka.
    - Lo ha logrado… tenemos que asumirlo – la criatura se quitó la capa.
    El suelo vibró con fuerza. La puerta salió despedida por una repentina y potente embestida, y las cadenas rodaron por el suelo.
    Las dos chicas se adelantaron y retaron a la bestia, tratando de oponerse. Colocaron sus manos con la palma hacia delante, extendiendo los brazos como si fueran a frenar una caída, y una capa de fuego fatuo emanó de éstas, creando un escudo cristalizado contra el enemigo. La bestia propinó un zarpazo que las derribó, haciéndolas caer con dureza. En sus rostros expresaron más sorpresa que dolor, pareciendo expresar incomprensión ante una fuerza que creían conocida.
    - Todo ha cambiado, viejo amigo – la criatura atacante expulsó las palabras de su garganta con una voz del báratro.
    La figura encapuchada se giró y todo se sumió en una luz incandescente.
    […]
    Aparentaba unos doce metros. Estaba tumbado en el suelo y parecía que estuviese muerto. La criatura era complicada a la hora de definir: una aleación entre lobo gigante de pelo negro y un dragón. De dragón, las garras y las fauces, pero no tenía alas. En la cabeza una máscara azul de fenefas doradas que rodeaba sus ojos y su boca. Le recubría el lomo una armadura del mismo estilo, y en su pecho un orbe de un palmo de largo, morado y rutilante, amenazando con apagarse.
    Nuestra criatura encapuchada yacía en el suelo moribunda, corriendo un hilillo de sangre entre sus colmillos. Las dos mujeres lloraban a su lado, desconsoladas y aferradas a la criatura, que respiraba despacio y con sus latidos cada vez más aletargados.
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    Re: [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

    Mensaje por Dirien el Jue 05 Jul 2012, 7:07 pm

    Qué confuso y misterioso...¡Espero con ansias saber cómo continúa!
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    Re: [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

    Mensaje por Evix el Vie 06 Jul 2012, 7:52 am

    Ignias escribió:Qué confuso y misterioso...¡Espero con ansias saber cómo continúa!

    Siempre animando... aiss º3º Gracias :3
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    Re: [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

    Mensaje por Evix el Vie 06 Jul 2012, 9:00 pm

    Capítulo 2: Yinnan, el cobarde

    El sol brillaba radiante entre nubes pequeñas; había ligera flama sobre Aldea Lunabia. El mar verdeazulado rebajado y transparente moldeaba con su esponjosa marea la arena, blanca y beige. En el agua se aprecian, y hacen cosquillas si te bañas, peces pequeños que cabalgan las olas en la orilla, haciendo reflejos blancos y rojos desde el fondo. La hierba se encuentra con la arena y se mezcla.

    Sobre la hierba, casas de ladrillos de piedra y madera, corcho y tablas de pizarra. La aldea tiene una docena de casas, un pozo hondo y una casa de mandos, para la alcaldesa y los tres organizadores de justicia. La aldea es pesquera, tienen además cazadores, carniceros, pescaderos y granjeros. No hay un lugar para la escuela, pero a los niños se les enseña desde pequeños a pescar y a cazar, a chicos y chicas por igual. Al igual a todos se les enseñaba a cocinar, tanto con recursos extremos para sobrevivir como para preparar comida con los recursos almacenados. La alcaldesa consideraba, textualmente, "una soberana gilipollez privar de conocimientos a los niños". De modo que Lunabia podía estar orgullosa de no hacer crecer a sus habitantes en sexismos. Pero eso no hacia a la Aldea un carrusel al paraíso.
    En un hogar al norte del vecindario costero, vivía una familia aficionada a pescar, aunque no era ninguna novedad... Mastian, el padre, barrigón y pelirrojo, con patillas y bigote, fuerte como nadie y padre protector de primerísima categoría, pescador de mañana y leñador apasionado, reñido por Niminia, madre y preocupada por "los bosques que mi marido extermina". Es coqueta pero de carácter muy sencillo. Rubia castaña, pelo recogido y raíces bronceadas. Rasgos curtidos pero jóvenes, delgada y alta, madre orgullosa de Yangan y Yinnan. Yangan es una bebé nacida hace un mes y seis lunas y es adorada por Yinnan, su hermano mayor. No es un adolescente que ha nacido con genes violables, con cara apolínea y músculos. Es un chico con un poco de bíceps, pelo castaño (cada vez más oscuro con los años) y no un rostro de sensación. Cara simpática, muy gestual y típica. Su madre le adora. Pero no todo el mundo piensa como ella.

    En la Aldea, Yinnan es conocido por todos como "el gallina de los peces". Desde que era niño, Yinnan ha deseado dejar volar su imaginación. Nunca ha encontrado divertida la pesca y menos tener que tocar esa piel escamosa y húmeda. ¿Y si le muerde?
    De modo que, como siempre ha querido seguir sus sueños, ha sido un obstinado a la hora de atender en clases de pesca, algo esquivo en clases de cocina y un completo inútil cuando era enseñado a cazar.

    En vez de ser entendido, a duras penas por su negativa a progresar, fue entre el pueblo el cobarde. Su padre no quería ver esto. Estaba empeñado en creer que su hijo era la sangre de su propia vena corriendo en otro cuerpo vivo. Pero no era así. Mastian era un trepidante y poderoso caballero sirviente a sus ideales, creciente en la materia que son los bosques y la pesca de la que es campeón y gran contribuyente a las provisiones y administración del pueblo.
    – Bienvenido al mundo real – su voz sonaba triste, desde el otro lado de la mesa. Yinnan estaba cabizbajo al otro lado de la voz, metida en un cuerpo anciano y femenino que le miraba con cierto aire a cuervo. Yinnan se mostraba claramente avergonzado por algo y la mujer resultaba aparente de poder estar feliz de ello, pero en su lugar estaba cada vez más irritada y no había más que ver su forma de mirar – ¿Te parece bonito todo este jaleo?
    – Yo quería…
    – Tú no quieres nada – la mujer interrumpió a Yinnan, abriendo sus ojos – Tu deber aquí es servir a Lunabia.
    Un ruido sonó en aquella sala pequeña y amueblada totalmente rústica. Mastian entró por la puerta, como pudo, agachándose para no chocar.
    – Helo aquí – la mujer apuntó a Yinnan, cabizbajo, y Mastian le miró decepcionado.
    – Lo siento… – alcanzó a decir el muchacho.
    […]
    Caía la tarde sobre costa Lunabia. La brisa les acompañaba por el sendero hasta su casa, al padre y al hijo.
    – Así que has desaparecido de clase de caza… – el hombre miraba al suelo, mientras avanzaban, sin cruzar miradas – Bueno… ¿No crees que exageran?
    Yinnan miró rápidamente a su padre, expresando ojos tiernos. Había encontrado un apoyo donde menos lo creía encontrar:
    – Lo dices en serio… ¿verdad? – Yinnan miró a su padre, sin que éste le devolviera la mirada.
    – Sí. Creo que ya es hora de apoyarte. Se acabaron todas esas payasadas del legado – se paró en seco y le miró – porque si lo que quieres es encontrar tu camino te apoyo. Yo decidí ser lo que soy por mi propia convicción y tuve la suerte de querer el camino que me marcaban. De lo contrario, ¿qué habría hecho?
    – Pensaba que te avergonzaba.
    – Ya no. Al ver la cara del mal follada de esa mujer – torció su gesto en una sonrisa chistosa que Yinnan tampoco pudo contener – creo que lo que debes hacer es buscarte la vida.
    – Pero no van a dejarme…
    – Bueno…
    Una joven corría a lo lejos. Dado el silencio de la Aldea y los alrededores a esa hora del día, los pasos de la mujer se oían con fuerza. Se observaba su piel canela y su pelo rubio. Su túnica hasta los pies y su cara de compungida.
    – ¡Socorro!
    Un agudo y sorprendente chillido provino de la garganta de aquella chica. Se encontraba a metros de Yinnan y su padre, y estos corrieron hacia ella. Se paró en seco:
    – Necesito… ayuda… de… la… del… de los barcos… estos… – la joven se reclinó y apoyó las manos sobre las rodillas, exhalando con fuerza, casi sin aliento – Ay por Dios – se ahogaba en su propio sufrimiento de haber venido trotando desde ninguna parte. Una vez se hubo recompuesto, se enderezó y habló apresurada hacia Mastian – ¡Necesitamos ayuda ya! ¡El Obo Magocio se muere!
    El gesto de Mastian palideció. Yinnan se sorprendió. Comenzaron a oírse murmullos entre las casas, pues la joven hablaba a un volumen considerable. Algunas personas comenzaron a salir a la calle, a observar con cara apretada y agudizada a la joven, con extrañeza y horror.
    – ¿Qué dice, señorita? ¿Qué ha pasado? – Mastian la agarró por los brazos para que se tranquilizara.
    – ¡Flastos ha vuelto a por él y ahora se está muriendo en el Templo! – la chica pronunciaba cada palabra en un tono diferente, por su forma de respirar tan agitada. A cada una de ella, la gente hacía palpitar sus corazones de nerviosismo, o quizá al revés – Necesitamos a alguien que nos ayude a llevarle a algún lugar seguro. ¡Ya!
    De repente, murmullos y más murmullos comenzaron a sonar. Nadie quería pronunciarse a la causa.
    – Yo me ofrezco.
    Yinnan había levantado la mano. Lo normal habría sido oír susurros o un “oooh” pero esta vez la gente enmudeció al completo.
    – Él es un completo patán – una voz adolescente femenina sonó dos casa más atrás, proveniente de una Xelor pelirroja.
    – Sin duda, es la vergüenza del pueblo.
    – Es un imbécil.
    – Cobarde.
    – Gallina.
    – ¡Idiota!
    – Creído.
    – ¡Que le pongan a trabajar!
    – Incapaz.
    – ¡Amuermado!
    – ¡Pánfilo!
    – ¡Nos matará a todos!
    La joven encapuchada frente a Yinnan dio un paso al frente apartando al muchacho y vociferó:
    – ¡Cerrad la maldita boca! – la gente se sorprendió y se calló, sin esperarse una respuesta de ella – No sé porque le criticáis pero ha sido el único con el suficiente valor – vociferó esa última palabra – de levantar la mano. Mientras todos, y digo todos, habéis sido unos gallinas – la chica detuvo sus palabras y comenzó a andar despacio, rodeada por la gente que en la calle la oía – unos cobardes – la gente se miraba entre sí, avergonzada, algo sonrojada alguna que otra persona – Idiotas…, creídos, ¡Incapaces! ¡Pánfilos! ¡Amuermados! ¡Ustedes nos matarán a todos con esa actitud, maldita sea! – la chica gritó, y conociendo sus capacidades vocales y su desmesurado volumen, acobardó a todos – ¡Ahora vuelvan a sus casas y deseen lo mejor para este chico al que ustedes mancillan con sus miradas y que se atreve a luchar sin miedo!
    La joven rotó la mirada hacia Yinnan, algo anonadado y a un Mastian un tanto emocionado. La gente comenzó, vergonzosamente, a entrar de nuevo en sus casas.
    – ¿Cómo te llamas? – la joven, sin inmutarse, preguntó a Yinnan.
    – Yinnan Éldin, para servirla – el chico sonrió y mostró su mejor rostro. Un rostro sereno, radiante, feliz.
    – Mi nombre es Gaudium – respondió la chica – ¡Venga, vámonos!
    – Espera… ¿No me llevo nada…? ¿No me despido de nadie…?
    Su madre apareció por detrás, tocando su hombro:
    – Aquí tienes un macuto con bocadillos de pan y carne asada, ten cuidado que te he metido unas cuantas manzanas… – la mujer le ofrecía el macuto a su hijo, el cual, sorprendido, lo aceptó y la abrazó, sonriendo. Se sentía tan libre como su pelo al viento. Ahora sí.
    – Encantada, señora – saludó cortésmente Gaudium – ¡Vamos, Yinnan! – le cogió de la mano con fuerza y Yinnan notó que había encontrado una compañera de amistad en la que confiar – ¡Rumbo al Templo! ¡El Obo Magocio nos espera!
    Gaudium echó a correr y Yinnan le seguía, siendo tirado por ella. Se alejaban en el horizonte, con el Sol rendido ante la tierra.
    – ¿Crees que lo conseguirá? – Niminia, la madre de Yinnan, preguntaba a Mastian, que observaba como su hijo se desvanecía en la vista alejada.
    – Ya lo ha conseguido todo – respondió, sonriente.
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    Re: [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

    Mensaje por Inm el Vie 13 Jul 2012, 6:09 pm

    Pues... ¿Hay que decir algo?
    Ya...se... ¡Ya sé! si es que se tiene que decir algo...
    Mejor me voy, no hay nada más que decir que... no hayas leido ya, pero en fin...
    ¿Mi opinión?
    De momento, el único Rp en su categoría y extención... y por qué no, en trama...
    ¿Y por qué tanta adulación?
    Pues, nunca había visto, tal derroche de, prólogo tan simple, primer
    capitulo despanpante y segundo aún más... ¿Explosivo? Digamos implosivo.
    Se lleva mis gracias en originalidad, y en asombro también, hay
    palabras que aún no puedo ni pronunciar...

    ¡Y ya me cayó bien el malo! parecía el bueno en un principio, simplemente lo parecía...
    ¡Pero resultó que todas mis especulaciones estaban erradas! incluso la de los... ejem, secreto...
    Y eso me ha gustado mucho más...

    ¡Traenos más que está interesante!

    P.D: Esperando Aguesome cap.
    P.D.D: La señora... no tenía nada que ver en la historia ¿Cierto?
    P.D.D.D: Probando a tirar los dados, si sale más de 12 ¿Puedo entrar a la historia?
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    Re: [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

    Mensaje por NPC el Vie 13 Jul 2012, 6:09 pm

    El miembro 'Inm' ha efectuado la acción siguiente: Lanzar los dados

    #1 '6 caras' : 5

    --------------------------------

    #2 '6 caras' : 4
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    Re: [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

    Mensaje por Evix el Vie 13 Jul 2012, 9:17 pm

    Gracias a todos por los comentarios :3


    Capítulo 3: El Designio

    Gaudium soltó su mano. El Templo del Equilibrio que Flastos había profanado estaba ante Yinnan.
    Subieron aprisa las escaleras con toda la emoción posible, y el muchacho fue conducido por Gaudium hasta el final de la sala, entre humedades y espíritus arbóreos.
    - Aquí está - la joven señalo al descomunal lobo draconiano tumbado en el suelo.
    Yinnan observó a un latente Obo que moría por momentos.

    - Diosa Ocra... - el muchacho se giró después de observar a Obo y miró a Gaudium - Exactamente, ¿para qué me necesitáis? No sé como salvarle...

    – El Poder del Equilibrio es lo que mantiene la paz en nuestro mundo - la joven postrada junto a la criatura yacente se enderezó y se dirigió a Yinnan, interrumpiéndole – El mal nunca es suprimido, tan solo se logra acortar sus fuerzas... este poder reside en la Fuente de Pureza.
    –... – Yinnan no parecía enterarse de tanta jerga.

    - Los Dioses no pueden protegernos siempre de la malignidad. De modo que enviaron a una elegida al mundo terrenal para consagrar una parte de ellos, como divinidades, entre los mortales. Digamos que crearon una conexión. La elegida creó la fuente y desde allí nuestro mundo es bendecido con la capacidad de controlar la malignidad.

    –... Vale – Yinnan no parecía interesado. Miraba a El Obo Magocio – Sigo sin saber que he de hacer yo...

    – Bajarás al fondo del Templo y hablarás con la elegida que cierne la fuente. Flastos llegó con un descomunal poder a el cual nadie estaba preparado... acto seguido trató de dirigirse hacia la fuente. Nuestra sospecha es que podría estar ahí... ahí entras tú.

    La sonrisa de Yinnan se desplomó como si la gravedad hubiera aumentado, y su cuerpo también cedía.

    – ¿Pero porqué? – su cara expresaba horror.

    – Oh, venga ya, no te pasará nada – decía Gaudium con El Obo Magocio tras ella, medio muerto. A Yinnan le hacía gracia esa situación.

    El joven, enrojecido de miedo y con su cuerpo temblando involuntariamente, apretó los puños y tragó saliva.

    – Vale... ¿Dónde es?

    Gaudium no se sorprendió de su valentía.

    – Por allí... – Gaudium señaló el centro de la sala y un círculo se talló en el suelo junto a Obo, entre un chasquido metálico y un crujido terrenal. Tras el círculo un hueco se hizo, y unos peldaños amarillentos bajaban hacia el centro del mundo si la imaginación, y el miedo, volaba al mirarlo.
    – ¿Yo…? – Yinnan miraba confuso aquel boquete.
    – Andando, sin miedo – dijo la voz de Gaudium.
    El muchacho, temeroso pero confiado al mismo tiempo, se dispuso a descender y a encontrarse con cualquier cosa.
    Una sala como un arena en oro, un pasillo en círculo, torreones de pizarra negra y oscurecida y una luz entrando de ninguna parte. Bajo aquel abismo se encontraba el valor de Yinnan, que por más que quería encontrarlo, no lograba disponer de él en ese cruento momento, bajando por las escaleras hacia la penumbra.
    Llevaba un minuto descendiendo hasta toparse con la escena.
    Una niebla negra en el fondo de aquella bajada y sobre ella un azul blanquecino efecto espejo que revoloteaba por el aire, subiendo y cayendo, haciendo formas: una fuente.
    Mientras Yinnan hacía de sus pasos hacia delante pérdidas para volver hacia atrás en caso de problema, un angustioso y molestoso monstruo de rugidos se producía en su pecho. Notaba cada sacudida de su corazón como un monstruo devorándole por dentro. Ya no era miedo, era un saco de piel, músculos y huesos que se movía gracias a los temblores de su angustia.
    Una vez Yinnan se había acercado suficiente a aquella masa negra nebulosa y había bajado hasta el último peldaño, el joven valiente pudo observar como quizás aquella masa no era más que una ilusión, y ante él se abrió, gloriosa y despampanante, la mayor y más hermosa fuente de agua.
    La roca salía de la tierra como si ésta creciera. El casi mármol blanquecino que emergía creaba una balsa redondeada y con formas esculpidas con cuidado, obra divina. En el centro del tanque rebosante de agua fresca y fluida, una pequeña efigie circular y alta, enverdecida por el manto de hiedra que profundizaba en la tierra a ese nivel de profundidad, y hacía caer el chorro del cristalino y puro elemento por la boca de un faisán empedrado colocado en la cúspide de la estatuilla central. Como una guinda en un pastel.
    Yinnan se acercó al tanque, y observando como el miedo se serenaba en él, se miró en el agua. Al mirar su ya conocido reflejo, observó algo extraño en el dibujo líquido. Junto a él, aparecía alguien más.
    Yinnan saltó hacia atrás, asustado, mirando a todo lado y buscando responsable de la aparición en el agua. Una joven Sadida, de cabello verde oscuro y caoba recio, bicolor a dos partes, pelo largo y suelto en onda expansiva y a cada lado, uno de esos tonos. Mejillas oscuras como el resto de la piel y ojos negros. Su resto era afable y cariñoso sin mostrarse amiga o compañera, solo agradable en su estancia. Apoyada sobre el faisán, Yinnan no sabía de donde podía haber salido, sin ropa y portado una pequeña corona de jazmín sobre el pelo, enredada y lustrosa. Tapaba sus vergüenzas tras el faisán, pero Yinnan se había sonrojado ya. Pero él creía que se había sonrojado ya más por el miedo que por la chica.
    – Vienes a buscar algo que arreglar – la voz de la joven sonaba susurrante pero audible en aquel imponente silencio. Sin duda, lo más extraño era quizá su forma de interpretar lo que quería decir sin cambiar las facciones de su rostro.
    – Vengo a ver si todo está en orden… – Yinnan la miraba de soslayo, apuntando sus ojos hacia otros lugares de la sala.
    – Flastos no ha logrado entrar aquí. No ha logrado vencer mi magia. A fin de cuentas, soy una enviada de los Dioses…
    “De modo que… la chica más fuerte protege la Fuente escondida y las que no lo son tanto están junto al Obo. ¿Hola?”, pensaba para sí Yinnan.
    – Proteger el Poder del Equilibrio es cosa de Obo, no de mí – Yinnan palideció, pasando de rojo a blanco al comprobar que había escuchado lo que acababa de pensar – Es él realmente quien ha debilitado a Flastos y lo ha hecho huir. La energía de los Dioses es tan pura como vulnerable… Flastos podría haberla adquirido sin entrar al Templo si hubiera sabido como y si yo no hubiera estado aquí… ¿Entiendes ahora? – la niña expresaba con sus ojos más que con sus palabras.
    – Sí… Bueno – expresó una sonrisa campechana – Está todo en orden. Date un bañito y eso… yo ya me voy…
    – No te muevas, joven Yinnan – la pequeña escaladora de fuentes mostró un rostro serio de responsabilidad y se dirigió hacia el muchacho convincentemente – Tú misión no ha acabado aquí.
    – Venga ya… – Yinnan miraba nervioso a la chica – He bajado hasta aquí con temor de ver a Flastos… creo que he hecho suficiente.
    – No… tienes mucho más de lo que crees.
    La joven se colocó la hiedra sobre su piel, y restregándose por el suave y deslizante faisán bajó hacia el tanque de agua. Su cuerpo chocó con ésta y salpicó, ligeramente, al caer.
    – Tú vas a recuperar lo que hemos perdido.
    – ¡Pero no decías que todo estaba a salvo! – Yinnan se exasperaba.
    – No del todo… El Poder del Equilibrio reside aquí, en la Fuente de Pureza. Ese poder sosiega las fuerzas malignas y nos permiten controlarlas y vivir en paz. Es un poder que reside aquí pero que el Obo Magocio se trata de proteger. El Obo Magocio posee en su pecho una gema especial, denominado Obo Orbus, el cual determina su conexión con el poder que regula nuestro mundo y el que separa el mal y el bien – paró su garganta y retomó después el mensaje – Por tanto Obo posee en parte ese poder… y si es dañado seriamente, el Poder del Equilibrio también. Es casi un impresionante sacrificio, dado que si Flastos llega a entrar aquí, todo se hubiera echado a perder…
    – ¿He de hacer algo? – Yinnan ya no mostraba tanto temor como hacía unos instantes.
    – Sólo una persona puede concebir una pequeña parte del Poder del Equilibrio y salir en búsqueda de Flastos y destrozar su imperio… sólo una que sea capaz de aceptarlo sin ninguna vanidad.
    – ¿Cómo puñetas voy a querer yo una cosa que no se tiene en las manos si mi objetivo fuera lucrarme o aprovecharme de él? – Yinnan contestó, usando lo primero que pensó.
    La joven mostró su rostro sereno y callado durante unos instantes tras la respuesta, seria y tranquila. Parecía haberse quedado demasiado pensativa.
    – Decidido entonces – la joven trepó de nuevo por el faisán y se ocultó tras éste.
    Un temblor hizo vibrar el suelo y Yinnan, pobre de él, ya no andaba para más sustos.
    – ¡Háganse los abismos y lo etéreo!
    La voz, casi como un coro, de la chica, resonó por la sala, interminable en misterio. Del agua brotó una luz azul y amarilla, el faisán comenzó a temblar.
    – ¡Yo, Lubna, elegida por los Dioses para crear el espacio finito entre el cielo y la tierra de los hijos de los creadores, llamo y convoco a la Prueba de Valor a Yinnan Éldin!
    – ¡Ostia puta! – Yinnan no se había enterado hasta ese momento, alarido en garganta, que la joven hablaba todo el rato de él al referirse a alguien “sin vanidad para poseer parte del Poder del Equilibrio!
    – ¡Comprueba que es puro y que su mente es sana!
    La oscuridad se apoderó de la sala, y la sorpresa más espantosa, de los huesos de Yinnan.
    Bullente, una fulgente esfera gaseosa de color dorado emanó del agua deslumbrando el espacio en el que se encontraban. Los ojos de Lubna sobresalían entre los reflejos que coronaban la lobreguez, observando paciente a la reacción del joven.
    Adentrándose en ella o al revés, aquel brillo y Yinnan se hicieron en uno, y la oscuridad de nuevo se hizo dominante. El agua, para aún más sorpresa para el joven, que parecía extasiado y aturdido, comenzó a brillar como quien enciende luces bajo ésta y parece vista desde una perspectiva de caverna. Lubna se desplazó por el agua, y metiendo sus manos en el fondo, que se mostró gelatinoso y flexible, sacó, con la mirada perdida, lo que parecía el mango de una espada. Mientras la luz cobraba intensidad y la mirada de Lubna se encauzaba, la espada salía hasta ser escupida por la madre tierra finalmente.
    La posó sobre sus manos. Más de un metro de longitud, cuchilla afilada, hoja resplandeciente y húmeda por las gotas de aquella agua de fuente celestial. El mango embrutecido y domado, poderoso y robusto, en negro. Aferrando el arma y elevándola al cielo, contemplándola, notó su enorme ímpetu y una extraña y gratificante, a la par que misteriosa sensación. Yinnan se sentía como un ser que había abierto el libro de su vida para escribir una página en la historia.

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    Re: [RP] Las Crónicas del Obo Magocio ---- ¡Capítulo 3!

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      Fecha y hora actual: Lun 26 Jun 2017, 5:49 pm