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Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [RP] Orfeus

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    Dirien
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    [RP] Orfeus

    Mensaje por Dirien el Dom 04 Mar 2012, 2:26 am

    Capítulo 0


    -¡No te vayas!-el niño corrió a los brazos de su padre, que le abrazó con ternura.
    -Tengo que hacerlo. Papá tiene un deber que cumplir.-el hombre se agachó a la altura de su hijo, de no más de seis años y le removió el cabello, con una sonrisa.
    Se mantuvieron las miradas. Finalmente se puso en pie y dio la espalda a su hijo, tomando su macuto y anudándose la espada al cinto. Dio varios pasos al frente y finalmente se detuvo, girándose.
    Contempló a su esposa, que con los ojos enjugados en lágrimas se había acercado a su hijo y le tomaba de la mano con fuerza, tratando de transmitirle a su retoño el valor que le faltaba.
    El niño contempló cómo la figura de la capa ondeante de su padre se perdía en la llanura, rumbo al sur, a lo desconocido. Alzó la mirada, encontrándose con la de su madre.

    -Papá…no regresará, ¿verdad?-su expresión era seria, demasiado consciente de la cruda situación para alguien de su edad.
    Ella se apartó los mechones del blanco cabello de su frente, pese a su juventud.
    -No…no lo hará.








    -¡¡Márchate de aquí, escoria!!
    La piedra surcó los aires trazando su malintencionada trayectoria. Un golpe seco.
    Diana.
    Se tambaleó, pero no cayó. Se mantuvo en pie, cual roble de poderosas raíces.
    -Solo he venido a por medicina.-su voz sonó casi de ultratumba. Estaba cansado, la sangre le comenzaba a cubrir todo el rostro y una fría ira comenzaba a emanar del nudo de su estómago. Tenía ganas de darle una paliza a aquellos mocosos granjeros, pero sabía a qué había venido.
    -¡Que te marches te he dicho, basura!-le escupió, acertándole en la camisa.
    -Por fin comprendo.-volvió a hablar. Notaba el sabor de su propia sangre, salada. El nudo de su estómago cada vez le molestaba más. Pero no le importaba.-Solo sois un par de necios estúpidos.

    Pero ya era tarde. Su cuerpo había sido más rápido que su labia, y para cuando había terminado de hablar había recorrido la distancia que les separaba y agarrado a los dos muchachos por el cuello, para acto seguido estamparlos contra el suelo con una fuerza brutal teniendo en cuenta su cuerpo juvenil.
    A continuación, ignorando el hecho de que había dejado inconscientes a dos hijos de granjeros en medio del camino y que estaba cubierto de su propia sangre, se adentró en el pueblo con paso firme.

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    Re: [RP] Orfeus

    Mensaje por Dirien el Lun 05 Mar 2012, 1:26 pm

    Capítulo 1: Salvaje


    Se aclaró la cara, tratando de borrar de su mente aquellos recuerdos aislados de su pasado.
    Contempló su reflejo. Un chico de trece años, cabello negro como el carbón, algo descuidado y largo hasta la altura de los hombros; de ojos verde esmeralda, que contemplaban su reflejo con aire casi ausente.

    Sus manos, manchadas de sangre y tierra se hundieron en el agua, distorsionando la imagen y tiñéndola de carmesí.
    Se puso en pie, mirando a su alrededor. Estaba atardeciendo en el horizonte de la llanura de Cania. Frente a él un riachuelo que nacía en Koalaks y serpenteaba débilmente hasta desembocar en el mar.
    Volvió a contemplar su reflejo, de nuevo nítido en el agua. Vestía lo que antaño fueron ropas modestas, ahora sucias y con varios rasguños. Frunció el ceño y tomó su espada del suelo, pues permanecía clavada en el barro junto a él.

    Llamarlo espada era muy generoso. En realidad se trataba de una larga pieza de sílex quebrado, ensartado y anudado a un palo. Era rudimentario, pero suficiente para él.
    Se la pasó por el cinto y echó a correr hacia la imponente silueta de las montañas, que se recortaban con la luz del atardecer y parecían aterradoras y oscuras en contraste con el cielo anaranjado y brillante.
    Corría veloz. Muy rápido. Tanto, que un puerkazo caballero habría sido incapaz de atraparle. Tan presto que incluso un dragopavo necesitaría ponerse serio para adelantarle. A aquellas horas de la tarde parecía más un espectro, una sombra que huye a refugiarse en la oscuridad de la montaña, escapando de la potente luz del atardecer.

    Saltaba rocas, zigzagueaba la hiriente maleza y trepaba árboles desde los que saltaba a otras rocas, todo atajos para acelerar su carrera. Se detuvo, la respiración agitada. Olisqueó el aire y torció el gesto. Reemprendió la incansable marcha.
    Algo no andaba bien, y se notaba. Fruncía el ceño con preocupación y se mostraba alerta. Pero no lo suficiente.

    Fue veloz, implacable. Un ataque certero, frío y calculado. Cayó al suelo, rodando sobre sí mismo aparatosamente entre una nube de polvo.
    Trató de ponerse en pie, pero flaqueó y volvió a caer de bruces, tragándose gran cantidad de polvo que le hizo toser con fuerza. El dolor llegó en aquel momento. Agudo y punzante en su hombro izquierdo.
    Alzó la vista y contempló una flecha clavada dolorosamente en su omoplato. Se estremeció al reconocer los llamativos penachos, de color rojo y blanco.

    Cazadores.

    -Mierda…aquí no…no todavía…-masculló, llevándose la empuñadura de su arma provisional a la boca, y mordiéndola con fuerza para no gritar, se arrancó el proyectil de cuajo.
    La sangre corría por su costado y su brazo, caliente. Se puso de pie, trastabillando.
    Comenzó a correr. Tras varios metros volvió a sentir aquel horrible dolor, esta vez en el muslo derecho. Cayó de bruces, en un lío de polvo y sangre. Contempló la flecha, dentada, sobresaliendo de entre su carne.
    Las lágrimas caían de su rostro cubierto de tierra mientras agarraba de la flecha y estiraba, arrancándosela también.

    Comenzaba a marearse. Se puso en pie, pero flaqueó. Clavó la espada en el suelo y dio un par de pasos. No pudo más y se desplomó. El dolor era una tortura demasiado fuerte para poder resistirla.
    Se giró, de cara al cielo. Éste estaba teñido de rojo y naranja.
    «Qué irónico. Una vista así…» pensó.

    Su cuerpo no reaccionaba, simplemente se quedó tumbado, mientras el charco de sangre se iba expandiendo.
    Un crujido. Bajó la vista, buscando a su atacante. Un hombre vestido de cuero y pieles con una sonrisa de satisfacción perturbadora se aproximaba a él, guardando el arco en su espalda.

    -Oh…qué ojos más aterradores…tanto odio en un crío…-rió- Como se nota que no me he equivocado de objetivo. “Uno de los dos monstruos de Cania”, huh… -dijo, inclinándose, mientras su pesada bota golpeaba con fuerza el costillar del chico, que apenas soltó un quejido- Pensé que opondrías algo de resistencia. Menudo aburrimiento.

    Con un ágil movimiento sacó un cuchillo de desollador de su cinto y se inclinó sobre el muchacho, colocando el frío filo sobre el tierno cuello del joven.

    -Adiós…"Orfeus".

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    Re: [RP] Orfeus

    Mensaje por Dirien el Mar 06 Mar 2012, 3:26 pm

    Capítulo 2: Nocturnidad



    -¡Quieto! Te dije capturarlo, no matarlo. –otra figura, más baja, se recortaba contra el sol, siendo imposible de distinguir sus rasgos.

    Orfeus sintió con alivio que el frío acero abandonaba su cuello. Acto seguido el cazador se puso en pie e hizo una leve reverencia al segundo hombre.
    -¿Qué haremos con él, señor?-preguntó.
    El chico, todavía en el suelo, los contemplaba con fría ira. ¿Cómo podían discutir tan tranquilamente el destino de otro ser humano? Le asqueaban.
    De pronto, se sorprendió. Frente a él, el recién llegado se había agachado, tendiéndole la mano. Sorprendentemente era huesuda. Un sram.

    -Ha sido un método de captura brutal… ¿Te encuentras bien?
    Orfeus dio un manotazo a la mano del sram y se arrastró hacia atrás, cual animal herido.
    El sram, de estatura mediana baja, pareció sorprenderse por lo que acababa de ver. ¿Sería joven también?

    -Ya no…sangras…-musitó, atónito. Dio otro paso hacia Orfeus, quien no reaccionó. El sram se confió y se aproximó hasta colocarse frente a él, para tenderle la mano de nuevo.

    -Vistes ropas civilizadas…eres capaz de comprender mi idioma, ¿no es así?

    Orfeus asintió. Sus ojos verdes reflejaban una antipatía tal que, si las miradas fuesen capaces de matar, ni aquel sram se salvaría por muy muerto que ya estuviera.
    El sram se percató de ello y lo comprendió. Miró al cazador y le hizo un gesto con la cabeza, indicándole que se marchara.

    -Pero señor…¡Es un monstruo! ¡Deberíamos matarle, no dialogar con él!-de pronto, el sram hizo un gesto, dándole la espalda a Orfeus, quien fue incapaz de ver de qué se trataba. En el acto el rostro del cazador cambió de actitud de golpe, volviéndose mucho más dócil y casi temeroso.
    ¿Qué acababa de ocurrir? Bueno…tampoco le importaba demasiado.
    Orfeus se incorporó de golpe. El cazador se asustó y retrocedió, tropezando consigo mismo y cayendo al suelo. El sram se giró lentamente, sin aparente sorpresa.

    -Por qué me habéis atacado?-murmuró el chico medio salvaje, en un tono más amenazador que interrogante.
    -Te lo diré. Pero antes…-miró al cazador de nuevo, quien seguía todavía en el suelo, medio pasmado- Regresa. Comunícales que no volveré hasta dentro de unos días. ¡Vamos!

    El cazador asintió y se puso en pie tambaleante, echando a correr en dirección norte por la llanura. Dentro de él, Orfeus sintió una gran satisfacción por el cambio de actitud de aquel hombre tan desagradable. Sin embargo…algo le inquietaba. ¿Qué habría hecho el sram?
    En aquel preciso instante el esqueleto se giró hacia él y le tendió la mano.

    -Lamento mi descortesía. Soy Mathew de Bonta.
    Orfeus dudó. Sin embargo aquel sram le había salvado de alguna manera, y conocía las normas de cortesía, así que le encajó la mano.

    -Orfeus…de ninguna parte.

    El sram pareció sonreír –obviamente fue difícil de saber por parte de Orfeus. Las calaveras no son muy expresivas…-.

    -¿De verdad os encontráis bien? Le pedí a mi sirviente que os rastreara, pero cuando os localizó se excedió sobremanera. Espero le disculpéis, ya le reprimiré adecuadamente en su momento.-hablaba elocuentemente, con cierto acento del norte. Por un momento Orfeus pensó que aquel hombre podría dedicarse a la vida política sin dificultad alguna.

    -Estoy bien…sano rápido. –seguía tenso, y no era para menos. Aquella situación era harto extraña y tenía un lugar al que ir sin perder tiempo- ¿Qué queréis de mí?
    Miraba en todas direcciones, pensando en si estarían siendo vigilados y en cómo reaccionar ante un ataque.
    -Estoy en busca de cierta…”leyenda urbana” que se hace famosa entre los pueblos de Cania. Llegó a mis oídos la existencias de dos seres míticos…dos…”monstruos” que causaban estragos en las poblaciones de la llanura. -Orfeus se molestó, y Mathew lo notó. Se corrigió- Son solo rumores sin demasiado fundamento, pero sentí curiosidad…

    -No somos monstruos.-dijo tajantemente el muchacho y se dio la vuelta para marcharse, pero el sram le retuvo.
    -Oh…perdonad. El rumor dice que sois dos…pero vos sois solo una persona.

    El chico salvaje le lanzó una mirada amenazante.

    -Mi hermano y yo no somos monstruos. Cuando nos acercamos a las poblaciones nos apedrean y nos insultan, y cansados de sobrevivir de los desperdicios de esa mala gente acabamos asaltándoles. Es su culpa. Mi herman…-se cortó. Había hablado demasiado.Se zafó con fuerza.

    Si hubiese podido, el sram hubiese expresado sorpresa.

    -¿Hermano? Los rumores…hablan de un monstruo alado. ¿Tu hermano y tú sois solo humanos?-Mathew sabía que se estaba excediendo, pero necesitaba conocer el máximo de detalles aun arriesgándose.

    -He de irme. No me siga. Cania de noche es peligrosa. Mucho.-se dio la vuelta, dejando con la palabra en la boca al sram, y comenzó a correr de nuevo en dirección a Koalaks.

    Mathew trató de seguirle el ritmo, pero era inútil. Parecía increíble que hacía escasos minutos aquel chico había sido herido, cuando ahora se encontraba saltando y corriendo cual diablo. Cada vez se hacía más oscuro y tras tratar de seguirle el ritmo, se dio cuenta de que aquel chico debía de poder ver también en la oscuridad. ¿Cómo era aquello posible?

    De pronto, se detuvo al contemplar que la figura del misterioso chico salvaje se había detenido.
    Pronto comprendió por qué.
    Un rugido como nunca lo había oído les heló la sangre. Un rugido poderoso, que te hacía sentir una opresión en el pecho tal que parecía que cada célula de tu cuerpo temblase.

    Mathew no lo reconoció. Llevaba mucho tiempo viajando por Cania y conocía los aullidos y gruñidos de toda la fauna del lugar…es más, aquel ser ni siquiera había sonado de aquel mundo.

    -¡¡Mierda, mierda, mierda, mierda…!!-escuchó gritar al chico salvaje mientras le veía reemprender la marcha, más rápido siquiera que antes. Llegó a un punto en que el sram tuvo que usar su Infravisión para poder verle, pues el chico parecía fundirse con las sombras, avanzando a una velocidad inhumana, sin importarle los cortes producidos por la maleza y las rocas.

    Otro rugido. Más poderoso, más violento, más furioso. Fuera lo que fuere se encontraba en las montañas a las que se dirigían. Mathew sentía aquel miedo irracional en la médula de sus huesos…¿Por qué aquel insensato estaba corriendo hacia el peligro…?
    Cuando iba a gritar para advertirle de que se detuviera, su infravisión percibió algo.

    Una sombra gigantesca y alada se alzaba en el cielo oscuro y sin estrellas, y se quedaba en el aire, contemplando el paisaje, cual ave rapaz que busca a su víctima.
    No podía ser. Nada así de grande existía. Era…¡¿Un dragón?! Negó con la cabeza. Estaban extintos, no podía ser…pero…¿Y si…?

    Otro movimiento en el cielo. Su cuerpo estaba paralizado de terror. Era incapaz de moverse por más que quisiera, y aun que pudiera, no lo haría. Aquel monstruo mediría poco menos que un kralamar gigante…¡Era absurdo!

    Su vista lo percibió, pero su cuerpo fue capaz de reaccionar y su cerebro ni siquiera fue capaz de asimilarlo. Como si de un meteorito se tratase, se precipitó sobre ellos, aterrizando con toda su fuerza y devastando la tierra bajo sus increíblemente grandes zarpas.
    Un momento…¿Dónde estaba Orfeus?

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    Re: [RP] Orfeus

    Mensaje por Ferenir el Mar 06 Mar 2012, 3:34 pm

    Épico, salvaje y brutal. Todo lo que me gusta de una narración. Espero ver pronto una lucha salvaje en este RP.

    P.D: Me ha gustado mucho el perfil de Orfeus, nuevas ideas invaden mi cabeza :B

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    Re: [RP] Orfeus

    Mensaje por Inm el Jue 08 Mar 2012, 4:25 pm

    Sencillamente, sensacional, eso es.
    O eso creo que es...
    O eso me dijeron que era

    En fin...

    Si, me ha gustado y bueno, que decir de la narración, objetivamente... genial e_e

    No sigas así, mejora ewe

    P.D: Esperando Cap

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    Re: [RP] Orfeus

    Mensaje por Dirien el Lun 19 Mar 2012, 8:57 pm

    Capítulo 3: Colmillos


    Lo buscó en vano, pues la nube de polvo y cascotes era impresionante, como un diluvio de rocas, casi parecía el mismísimo día del juicio final. De todos modos, por más que buscara, sabía de antemano lo que había ocurrido, a pesar de que nada de aquello le parecía real. Había sido demasiado repentino. Demasiado absurdo.

    Sin duda alguna…aquel fascinante objeto de estudio, aquel chico salvaje…había muerto bajo el peso de aquella bestia.

    De pronto un rugido le llamó la atención. No fue el rugido cavernoso y abismal de la bestia que acababa de atacarles…¡Podría ser…!

    Con su Infravisión inspeccionó toda la polvareda, hasta que finalmente encontró lo que buscaba, siguiendo el largo e interminable grito de furia.

    Para cuando lo halló se quedó perplejo. Fuego negro. Oscuro como la boca del lobo, un fuego que nada más verlo te hacía recordar tus peores pesadillas, tus miedos más profundos, despertaba tus instintos animales más despreciables.

    Fuego negro brotaba como si de una fuente se tratase de los pies de Orfeus, quien sostenía la pesada garra del monstruo mientras aquel bramido salvaje emanaba de su garganta, fruto del inhumano esfuerzo.

    -No puede ser…Esto tiene que ser una pesadilla…-musitó Mathew, perplejo.

    El fuego negro emanaba de sus pies como el reactor de un cohete, manteniendo al joven en pie a pesar del titánico esfuerzo, incinerando el suelo agrietado bajo sus pies.
    El colosal dragón se inclinó, desequilibrado por culpa del joven y la fuerza que ejercía para levantarle.

    Finalmente el animal de enormes proporciones cayó de lado, destrozando de nuevo gran parte del paisaje de la llanura.
    Orfeus, se desplomó, jadeante, mientras las llamas maléficas se desvanecían.

    -¡¡Hey!!-el sram corrió junto al muchacho, que lucía realmente cansado.- No puede ser…¡¿Qué diablos ha sido eso?!

    -Cállate. Estás en medio. -Orfeus se incorporó todavía jadeante, apartando bruscamente al sram y, dando tumbos y cojeando, aproximarse al dragón, que lentamente se incorporaba.

    -Monstruo malnacido… ¡Devuélveme a Tersias!-y con un grito se furia saltó sobre el pecho del dragón en el momento en que éste se incorporaba torpemente.

    Con la agilidad recuperada por su extremada y absurdamente veloz capacidad de regeneración, escaló por el pecho del monstruo encaramándose en las escamas de éste, quien trataba de golpearle con las zarpas inútilmente.

    Esquivando todos y cada uno de los intentos del dragón por acabar con él, trepó por el cuello hasta alcanzar la cabeza del monstruoso animal, quien, con tal de acabar con aquel molesto humano comenzó a dar bandazos, estrellándose contra la llanura asestando cabezazos contra el suelo, pretendiendo acabar así con Orfeus.

    Mathew, incapaz de hacer nada por ayudar, se alejó de la titánica batalla por el mero hecho de no querer morir en medio de aquella desmedida pelea entre dos fuerzas tan inmensas.

    En más de una ocasión tuvo que correr por su vida cuando vio venir un cabezazo del dragón hacia el lugar donde se encontraba, siempre tratando de no perderse nada de vista, aunque era imposible. Era un monstruo tan grande y Orfeus tan pequeño en comparación que era imposible distinguir quién ganaba a quién.

    Tras unos instantes de violentos movimientos por parte del enorme dragón, éste dio un poderoso latigazo con el cuello, y Mathew pudo ver a Orfeus salir disparado, para a continuación ser tragado sin piedad por las fauces del dragón.

    Mathew se estremeció. Pero no había acabado.
    Sintió que las piernas le fallaban cuando un río de sangre comenzó a emanar de entre los poderosos colmillos del dragón. Era una escena tan cruenta que era difícil de describir lo que sintió al contemplarla.

    De pronto el dragón se estremeció, y como si de una colosal estatua se tratara, comenzó a agrietarse bruscamente, hasta el punto de ser casi irreconocible pasados unos segundos.

    Mathew se cubrió tras una roca a tiempo de que el colosal animal estallara en una lluvia de cascotes oscuros como sus escamas, como si se hubiera petrificado.

    Cuando todo pareció calmarse, el sram se acercó al lugar, temeroso por lo que pudiera encontrar. Allí estaba, de pie. Imperturbable, inmortal…

    -Hey…tienes que estar jodiéndome…tú no…-Mathew se aproximó a Orfeus. No podía ser, había visto la sangre… Sin embargo ahí estaba, de pie.

    Su ropa estaba ensangrentada y agujereada, pero él estaba ileso. Lo más sorprendente fue que consigo cargaba a un joven inconsciente, menor que él. Era un niño de no más de 10 años, con el cabello del color del fuego.

    Con el rostro inexpresivo dejó al muchacho con delicadeza en el suelo y alzó la mirada, encontrándose con los ojos vacíos del sram.

    -Es mi hermano, Tersias. Has visto demasiado…pero si me ayudas supongo que no me quedará otra que contarte nuestra historia.

    Mathew asintió vivamente. Él era un amante de lo misterioso y lo enigmático, un fanático de lo sobrenatural. ¡Aquel chico era una mina de oro!

    Con la ayuda del curioso sram, Orfeus cargó a su hermano por la llanura a la luz de la luna hasta llegar a una estrecha cueva al pie de la montaña koalaks, donde tenían montado su campamento.

    Allí había solo un par de mochilas como único equipaje, además de la hoguera medio apagada.
    Orfeus tumbó a su hermano en unas apolilladas y raídas mantas y se sentó junto al fuego para avivarlo. Mathew, que no sabía bien cómo actuar, se sentó frente a él en la hoguera.

    -Nuestra historia es difícil de creer…pero por lo que has visto hoy supongo que serás capaz de creerme.-el muchacho se dedicaba a avivar las brasas con un palo sin alzar la vista- pero debes prometer una cosa.
    De pronto decidido, alzó la vista, sorprendiendo al sram.

    -Nos ayudarás a paliar la enfermedad de Tersias. Pareces un tipo con recursos…vistes caro y contratas cazadores.-no lo dijo con ninguna doble intención, pero las palabras de Orfeus hicieron sentir mal a Mathew por cómo se habían encontrado.

    -Lo prometo por la divina Jiva.-pronunció solemne el esqueleto.

    -En ese caso…-dejó el palo a un lado, centrándose en su interlocutor- ¿Qué sabes de los hijos de Dioses?

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    Re: [RP] Orfeus

    Mensaje por Dirien el Sáb 14 Abr 2012, 12:39 am

    Capítulo 4: Desgracias

    La hoguera crepitaba débilmente, iluminando la cueva y proyectando movedizas sombras contra los muros de fría roca.

    -¿Los Dioses?-tartamudeó el sram, sorprendido por lo directo de la historia.-Hey… sé que sois dos chavales sobrehumanos, pero hijos de Dioses…-Mathew sentía que aquello se le iba de las manos, y era un sentimiento que le desagradaba.

    -No te hagas una idea equivocada. Mis padres eran humanos.-dijo tajante. Por alguna razón, el sram se sintió aliviado- Sin embargo…

    Se giró, echando un vistazo a su hermano menor, que descansaba con una expresión de profunda paz y serenidad.

    -Su padre era un Dios menor. –su voz sonó sombría, casi un susurro, como si el mero hecho de pronunciar aquellas palabras le irritase.

    -¿Dios menor? Hey, chico…eso no…no es posible…-rió la calavera, nervioso- Me estás hablando de la leyenda del Origen…la creación del mundo y los Dioses …son palabras mayores, ¿no crees?

    El muchacho esbozó una sonrisa siniestra, potenciada por las sombras proyectadas por la hoguera
    .
    -La historia del mundo nunca me ha interesado, pues eso pasó hace mucho. Pero si algo tengo claro y me importa es que nunca ha habido un número limitado de Dioses.
    Existen tantos como días en una década, quizás más… lo único que ocurre es que sin discípulos son incapaces de destacar.-hablaba distraído, removiendo el fuego de nuevo con el bastón- Y el destino de mi familia cambió por culpa de uno de esos Dioses sin poder que vagan por el mundo… fantasmas, espectros y apariciones que encandilan a la humanidad.

    Mathew contemplaba al muchacho mientras éste hablaba, y por un momento le pareció que el chico tenía muchísimos más años de vida, manifestados en infinidad de penalidades que le habían envejecido y mermado el espíritu.

    -Infortunio. Así nos dijo que le llamáramos. –Orfeus continuó su narración- Apareció de golpe, una noche de tormenta, poco después de que mi madre se enterara de la muerte de mi padre. Le dijo que confiara en que todo saldría bien, y le dijo que si quería que la familia siguiera adelante debía rezarle.

    Se hizo un silencio tenso. Orfeus pareció sumirse en sus propios y dolorosos recuerdos. Mathew se preguntó cuánto tiempo había convivido con aquel pasado.

    -Mi madre, sumida en la desesperación, rezó a aquel ser espectral. Infortunio se encerró con ella y me sumió en un profundo sueño. Cuando desperté mi madre había desaparecido, y en su lugar en el altar se encontraba un bebé. Infortunio me dijo que se llamaría Tersias, y que sería el portador de toda la maldad y la desgracia que le rodeara. Mi único hermano. Lo último que quedaba de la voluntad de mi madre de hacerme feliz.

    Un silencio tenso les envolvió, solo interrumpido por el crepitar del fuego. Mathew era incapaz de creer aquello, pero algo en el tono del muchacho y los acontecimientos sucedidos poco tiempo antes lo hacían completamente factible.

    -Pero eso…-murmuró el esqueleto, abrumado por la historia.

    -Tersias creció fuerte y sano a un ritmo alarmante. Al año aparentaba tener cinco, hasta hoy. Sin embargo, antes de que Infortunio nos abandonara a nuestra suerte, me dijo algo…-se detuvo, como si hiciera memoria para recitar unas palabras que se repetían en su mente noche tras noche, grabadas a fuego- “Tersias soporta tu dolor y el del Mundo. Él nunca será humano y está destinado a morir entre terribles sufrimientos. Nunca será feliz, nunca será normal. Pero tú puedes cambiar eso…¿Cuánto del sufrimiento del mundo serías capaz de soportar por el bien de tu hermano?”

    Una sombra de duda afloró en la mente del sram. ¿Y si todo aquello fuera cierto? No podía ser. ¿Ante qué clase de aberración se encontraba?

    -Yo tenía claro que Tersias era mi hermano. Una prolongación del amor de mi madre…es algo que siempre he sentido. Por eso no lo dudé. “Todo”, respondí. Él se rió y me removió el cabello, como solo un padre haría…-parecía turbado- “Me gustas. Te daré solo un pellizco de mi poder. Espero que sobrevivas hasta que nos volvamos a encontrar”.

    De nuevo el silencio. Sin duda era demasiada información a asimilar para el sram.

    -Infortunio me sonrió burlonamente y me hizo entrar en trance. Cuando desperté tenía a Tersias en brazos y mi cuerpo estaba rebosante de un poder que nunca había sentido…Un poder divino…lo que hoy has visto ha sido una muestra de ello.

    **Hasta hoy todo esto me habría sonado a leyenda absurda…pero…lo he visto. Lo he vivido. La inmortalidad, esa magia oscura y misteriosa…son reales. Este niño…me está diciendo la verdad. Una verdad que supera la imaginación del hombre más demente** pensó el sram, inquieto.

    -Espera un momento, esa historia no lo explica todo…¿qué era ese dragón enorme?

    -Lo llegué a comprender con el tiempo…Tersias canaliza toda la magia negativa del entorno, como un filtro, y la purifica. Con el tiempo el filtro se va ensuciando, sobrecargando el contenedor, que es su cuerpo.-se tomó una pausa para mirar de reojo a su durmiente hermano menor- Esta energía negativa acaba haciéndolo mutar. Cuanta más energía acumule más brutal es la transformación… Últimamente es cada vez más frecuente. Por eso necesito encontrar una medicina.

    -Sigues sin explicarte bien. Si se transforma en locuras como esa…¿cómo diablos regresa a la normalidad?-el esqueleto había despertado su instinto investigador, amante de los hechos paranormales. No le importaba tanto la historia como los hechos reales, y no se molestaba en ocultarlo.

    -La medicina actual que está usando solo sirve para anular los efectos de la mutación, pero es incapaz de curarlo. –se detuvo, algo incómodo por la súbita curiosidad del sram- El antídoto que está usando ahora no es otro que... mi sangre.

    Evix
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    Re: [RP] Orfeus

    Mensaje por Evix el Mar 03 Jul 2012, 8:29 pm

    Lo último no me lo esperaba. Fua, es increíble, me encanta. ¡Necesitamos capitulo ya!

    Besos!

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    Re: [RP] Orfeus

    Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 6:02 am


      Fecha y hora actual: Mar 24 Ene 2017, 6:02 am