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Información.

Año: 640
Mes:
Augusto
Época:
Primavera.

~General~
Paz General. La última crisis, causada por Servant el Demonio, fué resuelta gracias al valor de esos ebrios en los que nadie creyó cuando partieron de Amakna.

~Astrub~
El acceso vuelve a estar disponible para la ciudad, y a toda persona que entre se le regala una buena cerveza, cortesía del buen Tek.
Estado actual: Reconstrucción calmada de los daños recibidos en la ciudad. Los habitantes canturrean alegremente y se ponen al día con los sucesos.

~Amakna~
Paz general.
Estado Actual: Los tiempos de cosecha se acercan por los pastizales, y a buena hora, pues las personas ansían comer un tazón de avena sin temer que un Demonio lunático les robe el Alma.

~Bonta~
Paz general. Las obras han acabado y Bonta vuelve a estar totalmente operativa.
Estado Actual: Los ciudadanos ya caminan calmadamente sus calles, y el comercio se reanuda con gran fuerza. La temporada de Jalabol comienza y los equipos se preparan para los torneos.

~Brakmar~
Reparaciones, todo habitante con brazos y piernas ilesas debe colaborar con la reconstrucción de Brakmar. Quién se niegue recibe un latigazo y un envío a los calabozos, que han quedado intactos.
Estado Actual: Las personas regresan a la ciudad tras haber sido evacuadas. Muchos admiran la hermosa decoración que el Demonio dejó en el centro. Se oye gritar al líder de las tropas Brakmarianos todos los días, sin alegría alguna.

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    [Solitario] El camino de los recuerdos II

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    Agumi
    Ocra - Rango 1 - Tirador

    Mensajes : 170
    Fecha de inscripción : 05/12/2010

    Ficha
    Raza: Ocra
    Primera habilidad: Capacidad demoníaca.
    Segunda habilidad: Maestra de la alquimia

    [Solitario] El camino de los recuerdos II

    Mensaje por Agumi el Dom 18 Dic 2011, 11:58 pm

    Era media mañana y se acababa de despertar. Salió de la posada de “el pueblo de los salteadorillos” y se dirigió a las barras a la orilla del piso que evitaba que las personas cayeran al vacío, se apoyó en sus brazos, mirando el horizonte, hacia el sur. Allí se encontraba, a más de 100 metros de altura donde lo único que se podían ver eran montañas por debajo y a lo lejos, muy a lo lejos, la ciudad de donde había partido.

    Una fresca brisa sureña le refrescaba la cara, ondeándole el pelo y la ropa que traía puesta, su ropa de ocra. Respiró hondo este aire tan puro y calmo de la mañana. Miró hacia abajo, al piso que le seguía de donde estaba parada y observó a unos cuantos manitas armando una de las naves reconocidas por su rápido y placentero transporte.


    <<-”Papi, qué es eso?”>>resonó la voz de una niña de unos cinco años en su mente. Su mirada se perdió en la estructura de madera que se estaba construyendo


    -Qué cosa, mi niña?-se volteó Souta hacia su hija

    -Eso papi, que es eso? – preguntó asombrado el pequeño osamodas al observar cómo una nave voladora pasaba sobre sus cabezas

    -mmm-el ocra puso la mano en su barbilla-creo que a eso le llaman “salteadorillo”, no estoy muy seguro. Es una nave que transporta gente, recursos y demás de un lugar a otro. Hay pocas estaciones por el mundo, me pregunto si habrá una por aquí cerca.. debe ser eso.

    -Y te has subido a uno alguna vez?-dijo Agumi

    -No. No he tenido la oportunidad de subirme a uno de esos-soltó una risita. Luego, el tutor llevó a su pavo hacia el rio para que bebiera, a unos pasos de los niños.-En cuanto sean más grandes iremos en uno de esos y veremos nuestro pueblo desde las alturas!

    -Si!! Yo quiero verlo!

    -yo también puedo ir?-preguntó kohataku

    -Claro, iremos los cuatro. Pero aún falta muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo para eso. Ahora tenemos que ocuparnos de recoger esas flores antes de la hora del almuerzo.-puso su mano a lo largo de las cejas mientras veía hacia varias direcciones.-Por allá! Y por allá también! Cuantas flores puedo ver!

    Los niños corrieron hacia las direcciones que señalaba su padre para recoger, con delicadeza, las orquídeas freyescas de la zona. Buscaron todas las flores que habían en un radio de tres metros, también buscaron del otro lado del río el cual era pequeño y poco profundo. Cada vez que tomaban una flor se las llevaban al ocra para que él las tuviera. Atravesaron el río una y otra vez hasta que el niño se tropezó salpicando a la niña

    -Me mojaste la cara!-Agumi tomó un poco de agua entre sus manos y se la arrojó a su hermano

    -Tu también!-le devolvió el ataque

    Ambos jugaron por unos minutos en el entre risas; era perfecto, el calor que hacía los obligaría tarde o temprano a buscar algún método para contrarrestarlo. Se llenaron ambos las manos de agua y se la aventaron a su padre quien reaccionó con una pequeña carcajada.

    -Con que atacan a su padre por la espalda, eh? Ya verán!-dejó con cuidado el ramo en el suelo, lejos del río. Se acercó a ellos y comenzó a jugar de la manera que jugaban.

    Media hora más tarde, todos, hasta el padre, terminaron mojados de pies a cabeza sin parar de reír. Hasta que el mayor interrumpió.


    -Bueno, ya es hora de volver-salió del río y tomó las flores del suelo y le repartió la mitad a cada uno de los chicos que ya se encontraban a su lado-hay que cambiarse de ropa antes de sentarnos a la mesa.-Acto seguido los volvió a montar en el dragopavo y partieron hacia el hogar.

    De regreso a la casa, a unos metros de la entrada, los menores fueron bajados de la montura y comenzaron a correr hacia la entrada gritando “Mami, mami!” a lo que la osamodas salió a recibirlos. Una cara de sorpresa y felicidad entremezclados recibió las flores que sus hijos le ofrecían.

    -Para mi? Muchas gracias!-tomó ambos ramos de flores y los acercó a su nariz para sentir el olor de su regalo.-son tan bellas…-expresó con una voz llena de ternura. Acto seguido les dio un abrazo a ambos con una gran sonrisa en su rostro. No le importó que le mojasen la ropa que traía puesta. Luego se alejó un poco-vayan a cambiarse así comemos, si?-sonrió.

    Los niños asintieron y entraron a la casa.

    El ocra se acercó a su esposa y le dio un abrazo. Ambos miraron a sus hijos que desaparecieron detrás de una pared dentro de la casa

    -Hay que atesorar esos momentos de la vida ya que cuando crezcan cada uno vivirá su aventura por el mundo-dijo el hombre

    -Si.. quiero atesorar cada momento que viva junto a ellos porque cuando se vayan… seguramente los extrañaré muchísimo

    Souta se quedó por un momento en silencio mirando a la nada. De pronto recordó

    -Natsuki, crees que en unos años podrás superar tu miedo a las alturas?

    -Eh? Mi miedo? P-por qué preguntas?

    -No.. nada.. sólo es una promesa que les hice a los niños.

    -Qué les dijiste?!-dijo la osamodas en un tono nervioso.

    -Tranquila. Te lo diré luego. Ahora me iré a cambiar, tu también deberías.-La besó y juntos entraron a la casa.

    volvió en sí

    -Ya no recuerdo el sabor de la comida de mamá, ni las historias para dormir de papá…-murmuró con desdén –ha pasado tanto tiempo… varias décadas. Incluso hace mucho no veo a mi hermano.. y eso que él está vivo-se alejó del barandal para dirigirse hacia la escalera que la llevaría hasta tierra firme donde se hallaba atado su dragopavo.

    Se despidió cortésmente de los habitantes del pueblo por su hospitalidad y atención para con ella. Luego, bajó cuidadosamente por la escalera vertical, tardando varios minutos en llegar al suelo, pues lo hacía lento y con cautela.


    Una vez en el suelo, abrió el bolso que colgaba en su montura. En efecto, había una moderada cantidad de Edeweiss, Flor de Lino, Flor de Cáñamo y Orquídeas freyescas que le habían sobrado de la alquimia. Esbozó una gran sonrisa y cerró el compartimiento con cuidado antes de montarse.

    -Vamos Yurikita, vayamos a casa.-Agitó las riendas y el pavo comenzó a galopar.

    <<-Prepárate Naku, te mostraré dónde nací y se encuentran las tumbas de mis padres>> pensó.

      Fecha y hora actual: Sáb 16 Dic 2017, 7:44 pm